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Tres años, tres elecciones y mucho más que una corona: la historia de Ianna

Tres años, tres elecciones y mucho más que una corona: la historia de Ianna

Ianna Mdalel Ramallo es modelo, bailarina y estudiante del Colegio Secundario Primera Junta. Durante tres años consecutivos fue elegida para representar a su institución y este año llegó hasta la instancia provincial. Para la joven santiagueña, su participación tiene un significado que trasciende lo personal y busca convertirse en un mensaje para otras adolescentes trans.

Tenía 16 años cuando sus compañeros la eligieron por primera vez para representar a su colegio. Al año siguiente volvieron a hacerlo. Y este 2026, ya con 18, su nombre fue elegido nuevamente.

Tres años. Tres elecciones consecutivas.

Pero para Ianna Mdalel Ramallo, estudiante, modelo y bailarina santiagueña, lo vivido durante ese tiempo significa bastante más que llevar una corona.

Ianna es una joven trans y este año volvió a representar al Colegio Secundario Primera Junta en la tradicional elección de los estudiantes. Su participación la llevó hasta la instancia provincial desarrollada en el Teatro 25 de Mayo, donde compartió escenario con representantes de establecimientos educativos de distintos puntos de Santiago del Estero.

Detrás de esa participación hay una historia que comenzó en 2024 y que, con el paso de los años, adquirió para ella un significado cada vez mayor.

Tres años representando a su colegio

La primera elección llegó cuando tenía 16 años. Sus compañeros y la comunidad educativa del Primera Junta la eligieron para representar a la institución.

En 2025 volvió a recibir ese respaldo y la historia se repitió este año.

De esta manera, Ianna completó tres años consecutivos como representante de su colegio y se convirtió en la primera joven trans en ocupar ese lugar dentro de la institución.

En declaraciones brindadas a Info del Estero, recordó la importancia que tuvo para ella alcanzar la instancia provincial.

“Para mí llegar a estas instancias teniendo 18 años y siendo la primera transgénero electa para representar fue un momento muy importante”, expresó.

En ese recorrido, destacó especialmente el acompañamiento que recibió de su familia, sus docentes y compañeros.

Mucho más que una corona

Para Ianna, sin embargo, la experiencia adquirió también una dimensión que excede su propia historia.

La joven considera que ocupar estos espacios puede servir para que otras niñas y adolescentes trans puedan verse representadas y animarse a perseguir sus propios objetivos.

“Representé a muchas niñas y chicas adolescentes transgénero que no les dan oportunidad de lograr y cumplir sus sueños”, señaló al mismo medio.

Sus palabras ponen el foco en las barreras y situaciones de discriminación que, según su experiencia, todavía pueden presentarse para otras jóvenes al momento de participar en determinados ámbitos.

En su caso, la historia fue diferente: durante tres años consecutivos encontró el acompañamiento de sus compañeros y de la comunidad educativa para representarlos.

Entre el estudio, el modelaje y la danza

Fuera de la experiencia estudiantil, Ianna también desarrolla otras dos actividades que forman parte importante de su vida: es modelo y bailarina.

Su vínculo con el modelaje la llevó a transitar pasarelas y participar de producciones, otro ámbito en el que encontró una forma de expresarse y construir su propio camino.

Las imágenes de Ianna sobre la pasarela muestran precisamente otra dimensión de una joven que, a sus 18 años, comienza a proyectarse más allá de su etapa escolar.

Y quizás allí radique también una parte importante de su historia: no quedar definida solamente por una corona ni por su identidad de género, sino por aquello que hace, lo que sueña y los caminos que elige recorrer.

“Que se animen a dar el paso”

Cuando le preguntaron qué mensaje le gustaría dejar a quienes pueden encontrar inspiración en su experiencia, Ianna volvió a mirar más allá de sí misma.

“Me gustaría que la gente que no se anima, que se anime a dar el paso y a cumplir su sueño. Que me tomen como inspiración y que siempre sean humildes y agradezcan las pequeñas cosas”, expresó.

A los 16, sus compañeros la eligieron por primera vez.

A los 17, volvieron a hacerlo.

Y a los 18, Ianna volvió a ponerse la corona y llegó hasta el escenario de la elección provincial.

Tres años después de aquella primera experiencia, la historia que comenzó con una elección estudiantil terminó convirtiéndose, para ella, en algo mucho más grande: la posibilidad de ocupar un lugar, mostrarse tal como es y decirles a otras jóvenes que también pueden animarse a buscar el suyo.

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