Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
¿Qué se puede comentar después de una derrota 5 a 0? Mas que sentir vergüenza y preocupación por lo sucedido, pocas cosas quedan por agregar. Lo de Central Córdoba ante Estudiantes tiene que ser un “turning point”: o se cambia el rumbo ya o el fracaso es inevitable. Y la modificación del rumbo no necesariamente tiene que ser el cambio de entrenador; no obstante, si el proceso continúa, el que debe cambiar es Pusineri. ¡Así no se puede seguir!
Después de aquella fatídica eliminación en Copa Argentina y la posterior derrota ante Instituto, Pusineri empezó a usar línea de 5. Se venía un Tigre goleador y la decisión era entendible. Después de ese empate en 0 se le ganó a un pálido Talleres con una ráfaga de 10 minutos. Luego la pasó mal en Avellaneda y solo perdió 2 a 0 ante Independiente con Aguerre siendo figura. Rescató un empate ante Defensa jugando media hora con un hombre de más. Fue dominado por Riestra de local en el primer tiempo y se encontró con un gol de Naya cuando no lo merecía. Y la goleada sufrida ante Estudiantes es la gota que rebalsa el vaso. Con esa línea de 5 sacó 8 puntos en 6 partidos, y los números son aceptables dentro de todo.
Dejemos de lado un rato las matemáticas: en todos los partidos (salvo contra Riestra que fue parejo) el rival tuvo más la posesión que Central. En ese lapso de encuentros los rivales generaron más chances que el Ferroviario y casi siempre Aguerre trabajó de más. En todos esos encuentros al conjunto santiagueño le costó una enormidad progresar en campo adversario y generar opciones de peligro. En síntesis, la línea de 5 no le sirvió a Pusineri para defenderse bien y dejó al equipo mocho para atacar.
Siempre caeremos en lo mismo: que el plantel es discreto, que los dirigentes fueron incapaces de retener la base del año pasado, que esta realidad es una película que ya vimos en otras temporadas, etc. Y le doy la razón. Pero todos los entrenadores que pasaron por el Oeste siempre tuvieron que arreglárselas con lo que había y tratar de potenciar jugadores. A algunos les salió bien y a otros no. Pusineri no solo no potenció a ninguno, sino que tampoco pudo lograr un funcionamiento que permita divisar un norte claro.
Tropezar en La Plata está dentro de los papeles. Pero perder 5 a 0 deja secuelas bastante importantes. Hay que hacerse cargo y cambiar el rumbo. En Aguerre, en Maciel, en Moyano, en Vera, en Santos, el entrenador deberá apoyarse. Son los de más experiencia y ya demostraron lo que pueden dar. Habrá que rodearlos con jugadores que tengan actitud y mínimas condiciones. Insistir con línea de 5 para que te peloteen todos los partidos ya no tiene sentido. Pusineri debe dejar de pensar en salvarse él. El miedo ata.
