El Consejo Nacional de Bomberos hizo un merecido reconocimiento a dos voluntarias de la ciudad de Las Termas de Río Hondo por un gesto de amor realizado hace poco más de un año, cuando una de las mujeres amamantó a un bebé que minutos antes había sido rescatado del fuego que consumía la propiedad en la que vivía con su humilde familia.
“En todo el país, los Bomberos Voluntarios no sólo apagan incendios y rescatan personas sino que ellos cumplen un rol fundamental en la contención de quienes fueron protagonistas de una emergencia o atravesaron una situación traumática”, dice la gacetilla reproducida del Consejo Nacional de Bomberos, reproducida por el portal Voces de Río Hondo.
Recuerda también que el 22 de enero el cuartel de Bomberos Voluntarios de Las Termas de Río Hondo recibió el alerta de un incendio de vivienda a 10 kilómetros, pero no imaginaron en todo lo que iba a derivar ese servicio.
El incendio había consumido casi la totalidad del acopio de maíz que una familia de la localidad de Galeano tenía como medio de subsistencia. Los tres bomberos que participaron del servicio se encontraron con una familia muy humilde con cuatro niños, uno de ellos una beba de ocho meses.
Una vez sofocado el incendio se quedaron enternecidos con los chicos y conmovidos por las dificultades económicas de la familia. Fue entonces que Evelin, que había tenido a su hija hacía pocos meses, tomó en sus brazos a la beba y le dió la teta. “Fue una sensación rara darle de mamar porque no era mi hija pero veía que lloraba de hambre así que no lo dudé. Después le compramos una mamadera”, relató la joven socorrista.
Ese fue el comienzo de una gran amistad y de un vínculo con la familia que comenzó a nutrirse de visitas cada vez más frecuentes. Mates, charlas y mucha solidaridad ya que, en cada encuentro, Evelin y sus compañeros les llevan juguetes, alimentos, útiles escolares, alimentos o ropa.
“Elegí esta profesión porque quería ayudar a la gente y servir a la comunidad. Hoy la vocación de servicio se ha transformado en el eje de mi vida y el Cuartel es mi segundo hogar”, afirma Evelin que solo tiene 22 años y es bombero desde 2012.
