Central Cordoba sigue llenando de historias sus páginas internacionales. Vencedor en Brasil y Venezuela, ahora Uruguay lo vio ganador al conjunto santiagueño. Un 3 a 0 inapelable a Cerro Largo para meterse en octavos de final de la Copa Sudamericana.
De Felippe volvió a ser De Felippe. Puso lo mejor que hoy tiene a mano y plantó un equipo dominante desde el inicio. Un 4-2-3-1 en el cual Juárez y Florentín se repartieron el medio; y delante de ellos Perelló, Besozzi y Godoy le dieron la verticalidad que el Ferroviario necesitaba. Central fue una tromba desde el comienzo, haciéndole saber al elenco Arachán que no había ido a Montevideo de paseo.
Godoy parecía que nunca se había ido. Intratable por izquierda, logró una gran sociedad con Besozzi. El autor del gol en la final de la Copa Argentina hizo su clásica jugada en el vértice de área y su remate sirvió de asistencia a Perelló, que la empujó en el segundo palo. Ese gol expuso lo que ya se presumía: Cerro Largo no sabe vestirse de protagonista.
Cuando el local quedó con uno menos antes del descanso, la balanza se inclinó definitivamente para los santiagueños. Mas allá de los cambios, menejó la pelota criteriosamente, descansó teniéndola y dañó cuando se lo propuso. Un gol y una asistencia de Heredia -para el tanto de Barrera–, lo terminaron erigiendo como una de las figuras; pero en el podio también aparecen Godoy y Florentín, en el contexto de un equipo que tuvo a la mayoría de sus individualidades por encima de los 6 puntos.
Lanús ya esperaba en la llave de Octavos y, como usted sabe, en un duelo de argentinos puede pasar cualquier cosa. En un fútbol tan cambiante veremos cual es la realidad de los dos en un mes; por lo pronto, Central Cordoba está yendo de menor a mayor. Su entrenador, como un avezado pianista, fue tocando todas las teclas. Se dio cuenta cuales desafinaban y cuales le daban la melodía pretendida. Las piezas que sonaron en la cancha de Peñarol parecen brindar la música que le gusta a su gente.
Por el Gringo Ceballos
Foto Prensa Central Cordoba
