En su primera edición, el Festival de La Salamanca no contaba con un escenario fijo, ideado, ni confeccionado; se improvisaba uno con los pocos recursos económicos con los que la gente de la organización tenía a disposición.
Fue entonces que Carlos Carabajal, trabajó la escenografía, la primera, que consistía en una tela tipo lienzo, pintada con imágenes de la cueva de La Salamanca y sus habitantes: duendes y animales, pintada por el plástico Lito Garay, con la colaboración Joshela Scrimini.

Garay recordó en una entrevista que “se formó una comisión organizadora, de la cual era parte el Atelier Cultural y yo era presidente del lugar, la idea principalmente como nuestra colaboración era realizar un lienzo que represente la imagen de La Salamanca, había que coserlo para que quede en el tamaño original y fue del ancho del escenario, había que sostenerlo con dos palos, simplemente esa fue la primera escenografía”.
Además detalló que hizo varios bocetos y recordó que se quedó “con uno en el que se podía ver a dos bailarines y en el medio un semicírculo representando la cueva donde se encontraban todos los personajes que describe la leyenda de La Salamanca”.
FOTOS: JORGE LLUGDAR
