En medio de los operativos de vacunación para los adultos mayores que se llevan adelante en todo el mapa santiagueño se cruzan innumerables historias de vida de comprovincianos que ya recorrieron la mayor parte del camino de sus vidas y que la quieren seguir disfrutando, sin importar los achaques ni pandemias.
Les presentamos a Valentina Martínez de Gallo, de 101 años, y Andrea Leguizamón, de 102. Añatuyenses ellas, quienes esta semana recibieron la primera dosis de la vacuna contra el covid y que son ejemplos de la lucha y resistencia por la vida que se libra en todo el mundo.
Entre el jueves y viernes, según sus respectivos turnos asignados, concurrieron con ayuda de sus familiares al Centro de Convenciones de Añatuya, donde fueron recibidas por el personal sanitario, médicos y enfermeros.

Valentina recibió la vacuna en el interior del auto ya que es paciente de riesgo y tiene dificultades para movilizarse por su cuenta.
Reside en el barrio Centro de la Capital de la Tradición y vivió la gripe influenza muy de cerca con la preocupación lógica. Por eso sus deseos: “Que todos podamos superar esta pandemia, con solidaridad y comprensión”.
Su presencia no pasó desapercibida para las autoridades municipales. El intendente Héctor “Pocho” Ibáñez valoró los consejos de doña Valentina y felicitó a todo el personal de salud por la dedicada atención que ofrecieron a los abuelos durante estas dos jornadas en las que se trabajó en conjunto con el Ministerio de Salud de la provincia, Sanidad Municipal, Hospital Zonal de Añatuya.
También agradeció el enorme esfuerzo de doña Andrea Leguizamón, que con sus 102 años a cuestas salió de su casa en el barrio Colonia Osvaldo para recibir la vacuna en el Centro de Convenciones. Ella también fue uno de los 1.317 adultos mayores de la ciudad y alrededores que recibieron la dosis esta semana.
