En el marco de un trabajo articulado entre el Grupo Santo Domingo —parte de DUFINOC (Delegados Unidos Figueroa Norte Once Comunidades) y el INTA, se logró la recuperación de un sistema de agua comunitario en este paraje del departamento Figueroa.
El sistema original, construido alrededor de 2017, llevaba tiempo fuera de servicio. A lo largo de casi un año de trabajo, se acondicionó el molino de viento que extrae agua de un pozo calzado: se lo erigió de forma segura, se repararon las aspas y se acondicionó la bomba.

También se recuperó el tanque australiano, que fue curado para eliminar las filtraciones que impedían almacenar el agua. Como novedad, el grupo construyó sus propios bebederos con tachos de metal: una solución sencilla y duradera fabricada con sus propias manos.
El tanque tiene una capacidad de 42.000 litros y el bebedero almacena 250 litros. El pozo mide 9 metros de profundidad por 2,5 de diámetro, con el pelo del agua que pueda llegar hasta los 1,5 metros. El sistema abastece a los animales de 5 familias de la zona: 120 cabras y 50 vacas. Se complementa además con una represa de 54 × 40 metros y 2,5 metros de profundidad, que actúa como reserva estratégica para los momentos más críticos del año.
Desde el Inta y todos los que colaboraron en este proceso sostuvieron al respecto: “Para muchos de los productores de pequeña escala de Santiago del Estero, el acceso al agua depende de un molino, un tanque, el trabajo colectivo de una comunidad y el apoyo técnico, como en el caso de Santo Domingo junto al INTA, donde el agua volvió a correr gracias a la suma de voluntades, fuerzas y saberes para la restauración de un sistema comunitario de agua”
Además, destacaron que una de las claves de este trabajo es que no se trató solo de reparar una infraestructura, sino de transferir y adaptar tecnologías apropiadas al contexto rural. Los bebederos de autoconstrucción con tachos de metal son un buen ejemplo: una tecnología diseñada y ajustada a las posibilidades reales de las familias, que pueden replicarla, mantenerla y mejorarla con sus propios recursos. Este enfoque de adopción y transferencia tecnológica pensada desde y para el territorio, es parte central de cómo el INTA acompaña a las comunidades rurales.
Al final afirmaron: “El derecho al agua de las comunidades está reconocido en marcos nacionales e internacionales, pero hacerlo efectivo requiere algo más que leyes: necesita de técnicos comprometidos, financiamiento, organización comunitaria y tiempo. Esta recuperación es un ejemplo concreto de que ese camino es posible”.
Los trabajos fueron financiados a través de distintos proyectos del INTA y estuvieron a cargo de los técnicos Ramón Fernández, David Arias Paz y Marcelo Contreras, con la colaboración de Sergio Maldonado, quienes acompañaron el proceso de principio a fin junto a las familias del Grupo Santo Domingo, integrantes de DUFINOC en el norte del departamento Figueroa.
