El 20 de marzo de 2020 quedará grabado en la historia Argentina como el “Día Uno” del “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, decretado por el presidente Alberto Fernández ante al avance del covid 19 en la región y que para ese momento ya había causado estragos en Europa y China.
Para cuando fue puesto en vigencia el DNU 297/2020, en Santiago del Estero la cuarentena ya era una realidad que generaba miedo, desconcierto y situaciones desde preocupantes hasta insólitas.

Una de las primeras reacciones de la gente fue la afluencia masiva a los supermercados para “stockearse” de mercadería ante el temor de caer en un desabastecimiento que nunca sucedió. El primer golpe de efecto real se dio cinco días antes del decreto nacional, en Selva, con un caso que fue noticia nacional y que motivó el aislamiento total de la pequeña ciudad ubicada en el extremo sur de la provincia.
El 16 de marzo ya se había anunciado la suspensión de clases para más de 300 mil alumnos santiagueños. Al día siguiente, el Gobierno local dio a conocer nuevas medidas preventivas de cumplimiento obligatorio para evitar la circulación del virus, entre las que sobresalían el cierre de teatros, salas de juegos y todo tipo de eventos. También el cierre parcial de bares y restaurantes. Se prohibieron las competencias deportivas y reuniones religiosas o cualquier convocatoria a concentraciones.

Desde entonces Santiago del Estero registró un total de 22 casos positivos de covid 19 que pudieron recuperarse luego de cumplir el período de aislamiento preventivo. En el medio hubo un enorme despliegue con las fuerzas de seguridad, especialmente en los puntos limítrofes, para evitar el ingreso de personas provenientes de zonas consideradas de riesgo. Los municipios, por su parte, también conformaron sus respectivos comités de emergencia para reforzar los controles en sus comunidades. 7
En las primeras semanas el control dejó como saldo miles de detenidos y cientos de vehículos secuestrados por violar el decreto de aislamiento obligatorio, entre los que se encontraban también funcionarios públicos que perdieron sus cargos por incumplir la orden del Poder Ejecutivo.

En este proceso empezaron a regresar cientos de trabajadores que se encontraban dispersos en distintos puntos del país cuando se anunció el decreto. En ellos se centró la mirada, luego de que dieran positivo varios peones que arribaron de lugares como Río Negro o provincia de Buenos Aires. Fernández, Colonia El Simbolar y Suncho Corral estuvieron entre los lugares con casos positivos. Es más, en la cabecera del departamento Juan Felipe Ibarra se celebró con caravanas, aplausos y bocinas el fin de la cuarentena estricta a la que había sido sometida justo en el momento en el cual el resto de la provincia ya había entrado en la fase 4. Fue el último caso de covid 19 registrado en suelo santiagueño.
Desde entonces pasaron 12 días sin pacientes positivos en Santiago del Estero, condición que permitió entrar en la fase 5, aunque con una fuerte vigilancia en los límites interprovinciales para evitar el ingreso de posibles infectados.

Después de tres meses las calles volvieron a poblarse de gente, quizás más de lo deseado. Los comercios pudieron abrir nuevamente sus puertas, aunque siempre con las precauciones indicadas del uso obligatorio de barbijo, el distanciamiento social y el uso de alcohol en gel, como las principales armas de esta batalla cotidiana que todavía continúa y que no se sabe cuándo terminará.

