Por Fabio Carabajal
Especial para Noticias del Estero
Alguna vez, el incombustible León Gieco (tal vez el más folklorista de los rockeros argentinos) los definió como “Los Rolling Stones argentinos”. Tal definición podría ampliarse a partir del uso de una larga lista de adjetivos: legendarios, únicos, talentosos, carismáticos, populares, respetados, etc.
Bajando a tierra, y pensando el fenómeno de similitudes y diferencias con más detenimiento, es obvio que la banda británica y el conjunto santiagueño transitan caminos diversos pero al final de cuentas los resultados son los mismos.
Es claro que nuestros comprovincianos no disponen, por obvias realidades de mercado, del inmenso y millonario esquema de producción y promoción de la banda Stone, pero la perdurabilidad de un estilo, solventando en canciones de gran impacto popular y el estilo forjado a lo largo de décadas, hacen que la expresión-comparación de Gieco sea mucho más que una frase risueña.

La versión argentina de la revista Rolling Stone realiza una cobertura especial en la localidad de Gramilla, pleno monte de Santiago, dedicada a Los Manseros. En el medio aparece el nombre del gran Claudio Kleiman, uno de los mentores de la nota y una de las plumas esenciales del periodismo argentino especializado en rock. Kleiman ya había anticipado sus inquietudes con un largo reportaje realizado hace tiempo al conjunto jujeño Los Tekis, plasmada en Rolling Stone a lo largo de varias páginas y con una excelente producción fotográfica, marca registrada de la revista. Inquietudes que consisten en dar cuenta de la amplitud de lo popular en materia de música, más allá del pop o del rock y del imaginario de glamour y belleza que ellos detentan.
Los Manseros Santiagueños han vuelto, recientemente, a la multinacional Sony luego de editar, por corto tiempo, sus discos en sellos independientes argentinos. Son un número puesto en los festivales más convocantes. La gente acompaña sus shows con palmas, cantos, aplausos y fervor. Las melodías de Onofre Paz, su alma mater, son una caricia al alma de las multitudes.
La novedad de aparecer en la revista Rolling Stone viene una vez más a confirmar, aunque tal vez no hacía falta, que son definitivamente un clásico del mapa artístico nacional.
Y que al igual que la banda inglesa, también con décadas de existencia en escenarios y medios, son ya palabras mayores, una marca en el sentimiento de varias generaciones, un fenómeno de masas como los hay pocos.
