La historia de Néstor Puntano, un joven nacido en Punta Pozo (Avellaneda), emocionó a cientos de personas en los primeros días de agosto de 2019, cuando luego de mucho esfuerzo y dedicación, rindió su último final en la Universidad Nacional de Santiago del Estero para recibirse de Ingeniero Agrónomo.
Hoy este profesional volvió a superarse y, para orgullo de toda su comunidad, defendió su tesis de grado con “un 10 sobresaliente”, luego de ser evaluado por un exigente tribunal en la Universidad Nacional de Sevilla, España.

Durante todos estos meses trabajó duro en su tesis sobre la Producción de biogás y biofertilizante mediante el uso de residuos agropecuarios, y su esfuerzo no fue en vano, ya que recibió grandes elogios por parte de los reconocidos docentes que lo evaluaron.
Durante todos sus años de estudiante, Néstor contó con el apoyo de la Fundación Sí y se hospedó en las Residencias Universitarias que ofrece esta ONG. Allí no solo se destacó por su dedicación sino también por su costado solidario, que lo convirtió en una de las personas más apreciadas del lugar.
Manuel Lozano, al frente de la entidad, destacó este logro a través de sus redes sociales y le agradeció “por representar Punta Pozo, Santiago del Estero, Argentina y la fundación”.

Cuando rindió su última materia en la UNSE, Roxana, una de las coordinadoras del proyecto, le dedicó unas palabras que emocionaron a todos los santiagueños. “Néstor vive en una humilde casita en el medio del campo alejada de todo. Pidió una oportunidad para estudiar en la Universidad, porque él quería pero no podía. Ingresó a una Residencia Universitaria y en unos días se va a realizar su tesis de grado a España para recibirse de Ingeniero”.
Podría sintetizarse así la historia de una película de superación, “de esas que te hacen llorar y de las que al final decís: ´Linda! Pero utópica´. Pero no es una película ni un relato. Es la historia de éste Néstor que nos conmueve, nos alienta, nos devuelve la esperanza. Cada paso que Néstor dio, motivado por su deseo inquebrantable de superarse y de llegar a un objetivo que tenía muy claro, cambió la historia: la de él, la de otros cientos de chicos que quieren estudiar pero ni se atreven a soñarlo, la de todos los que tuvimos el placer y el privilegio de acompañarlo”, expresó.
Puntano cursó la secundaria a 50 kilómetros de Punta Pozo, donde se encuentra una sede de las Escuelas de la Familia Agrícola (EFA). Se trata de un sistema de educación con 15 días de cursada presencial viviendo en la escuela y 15 días a distancia con trabajos desde la casa que forma a los jóvenes como técnicos agropecuarios. El sistema es arancelado, con una cuota que, si bien es accesible, suma una barrera económica al obstáculo geográfico ya existente. “Cualquier joven de mi pueblo que no pueda pagarlo queda estancado en noveno grado”, explicó Néstor en una entrevista concedida a un medio nacional.
Al terminar la secundaria, en 2012, Puntano comunicó su sueño de ser universitario al rector de la escuela. Ese anhelo llegó hasta Manuel Lozano. La convicción por construir una carrera agropecuaria y la voluntad de Néstor fueron las primeras semillas para planear el sistema de residencias universitarias. Así fue que en 2013 abrió las puertas la primera casa en Santiago del Estero, donde Néstor y otros jóvenes comenzaron sus estudios.
Son tres las residencias de la Fundación Sí que al día de hoy están en funcionamiento: dos en Santiago del Estero y una en La Rioja, que albergan a un total de más de 40 jóvenes.

