En la banquina de la ruta provincial 92, poco antes de llegar al río Salado, se produjo durante la fría madrugada de este miércoles el nacimiento de un bebé, con ayuda de una enfermera y de un chofer de ambulancia que trasladaban a la madre hasta Añatuya.
La joven de 24 años -madre de otros dos niños- había llegado al Hospital de Colonia Dora alrededor de las 2.30, proveniente de la localidad de Icaño, a unos 12 kilómetros.
Ingresó ya con trabajos de parto. Fue revisada por una médica de guardia que dispuso su traslado inmediato a otro centro de salud en la cabecera del departamento Taboada, ubicada unos 22 kilómetros.
Pero mucho antes de llegar a destino el chofer de la ambulancia, Carlos Lugones, tuvo que detener la marcha y cambiar de función. Se convirtió en asistente del parto, con la enfermera Elisa Leguizamón como responsable a cargo de recibir al pequeño que llegó sin mayores complicaciones.
Ya con el bebé de casi 3 kilogramos envuelto en una manta y acurrucado en los brazos de su madre, el chofer puso nuevamente en marcha la ambulancia para completar el viaje hasta el Hospital Zonal de Añatuya, donde madre e hijo quedaron en observación.
