Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
No tendremos paisajes de ensueño, es verdad, pero tenemos chacareras guarachas y fútbol. Nuestros artistas nos representan en todo el país y Central Córdoba, fiel a su historia, sigue levantando las banderas del fútbol santiagueño. Sin caer en falsas vanidades, Santiago del Estero es, por antonomasia, un ícono cultural y el Ferro en la actualidad, el equipo emblema del NOA. Es el único campeón nacional de esta región en el siglo XXI y a su clásico rival en estos años le ganó 6 sobre 12 partidos. En Tucumán se tratan de primos en la calle, aquí en el Oeste a los de Atlético los llaman hijos.
Salvo por el ingreso de Pillud en lugar del lesionado Moyano, Omar De Felippe mantuvo la base del primer partido. El equipo fue de menor a mayor con el correr de los minutos, se lo notó más corto, más estructurado y, dentro de un contexto de cierta paridad, siempre se lo vio más peligroso que el Decano. Angulo era el que levantaba a la gente de sus asientos y Durso tuvo mucho más trabajo que un Aguerre que ni siquiera fue exigido.
En el cierre del 1T, el colombiano emuló a Vinicius y le cedió el gol a Heredia, que cumplió con la inexorable ley del ex. Una piña en el momento justo, ante un Atlético que fue bastante inofensivo.
Ya con el Pulga en cancha y más adelantado en el terreno, el elenco de Sava vio más de cerca a Aguerre, pero rápidamente Central lo mandó a dormir con el gol de Gómez. Un 2 a 0 merecido para un equipo que dominaba psicológicamente el partido. Con espacios y con Barrera y Quagliatta en cancha, el Ferroviario pudo haber goleado, pero falló en la definición. Mientras tanto, el Decano se ahogaba en impotencia al no poder romper la telaraña que el local le tejió pacientemente.
Seis sobre seis ilusionan, más aún en un torneo en el cual clasifican los primeros 8 de cada zona. Pero más allá de los números, entusiasma que el Único se está transformando en un fortín y que el plantel está absorbiendo lo que pretende el entrenador. El arquero brinda seguridad, la zaga central es bastante sobria y Glaby aprobó en los dos partidos. Es decir que el equipo se está armando de atrás para adelante. Gómez se está animando a pisar el área rival; Verón quiere ser el socio de todos y Angulo se va entendiendo con Heredia. A Florentín le falta para alcanzar el nivel del año pasado. En el banco hay algunas flechas que pueden liquidar partidos si se sacan el balde de la cabeza. Solo resta saber si el recambio lógico que habrá en esta incesante seguidilla de partidos, detiene o acelera el crecimiento del equipo.
