Tras un encuentro desarrollado en Salta, los obispos del Noroeste Argentino emitieron una carta en la cual llamaron a “cuidar la patria” y apuntaron la clase política que antepone “el bien personal, partidario o sectorial por encima del bien común, privilegiando a grupos y excluyendo a muchísimos conciudadanos”.
De la provincia participaron monseñor Vicente Bokalic, obispo de Santiago del Estero; su obispo auxiliar, monseñor Enrique Martínez Ossola; así como también monseñor José Luis Corral SVD, obispo de Añatuya; monseñor Melitón Chávez.
La agencia informativa Aica, perteneciente a la Acción Católica Argentina, dio detalles de la carta en la que expresan su cercanía con los fieles y animan a trabajar por el bien común. Pero también advierten sobre “el debilitamiento de la democracia” debido a “la falta de escucha, de diálogo y de encuentro”.
Los religiosos consideraron necesario “poner los bienes personales y sociales; espirituales, intelectuales y materiales al servicio de todos los argentinos”, antes de criticar a los funcionarios que “anteponen intereses personales o sectoriales por encima del bien común”.
“La democracia -señalaron- se ve amenazada por la falta de respeto a la división de los tres poderes, por la falta de independencia de la Justicia, por la falta de participación de los actores de la sociedad civil, por la promulgación de leyes injustas, inhumanas e inconstitucionales, como la del aborto”. Y exhortaron a “poner en el centro a la persona humana”, para que la democracia sirva al bien común.
Enfermedades sociales
Por otra parte, se refirieron a este tiempo de pandemia y de “otras enfermedades sociales” que aquejan a la patria, especialmente al NOA. Remarcaron su cercanía con “tantas familias que sufren la enfermedad y hasta la muerte de sus seres queridos”, a quienes brindaron ánimo, consuelo y fortaleza.
Asimismo consideraron que el esfuerzo de los trabajadores de la salud, la educación y demás servicios esenciales “son un aliento de esperanza” en tanto desconcierto y sufrimiento. Y valoraron especialmente el testimonio de quienes entregan su vida cuidando a los enfermos y excluidos.
En la misma línea, llamaron a “acrecentar la fraternidad” con respeto a la dignidad de cada persona y el cuidado de la Casa Común, especialmente la vida del niño por nacer, de la mujer vulnerada, de los ancianos, de los pueblos originarios, de las personas en consumo problemático.
Recordaron que “la pandemia no ha terminado” y llamaron a cuidarse y cuidar a los hermanos, a la espera de la vacunación, que anhelan que “llegue a todos, especialmente a los sectores más vulnerables y necesitados”.
Finalmente afirmaron: “Estamos seguros de que la mejor vacuna contra las enfermedades sociales de nuestra Patria es apostar por el bien común”, sintetizado en el mandamiento de Jesús: “Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros”, “…porque tuve hambre, sed, estuve desnudo, enfermo y preso y me han atendido…”.
