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El Polaco, una vida dedicada a salvar animales

El Polaco, una vida dedicada a salvar animales

La muerte de Eduardo Groh Riemersma, conocido por todos como “El Polaco” de El Montecito de los Canichones, dejó un profundo dolor entre quienes conocieron su historia y, especialmente, entre quienes compartieron con él la tarea de rescatar y proteger animales en situación de abandono.

Riemersma tenía 49 años y falleció este jueves luego de protagonizar un grave accidente mientras circulaba en motocicleta por la ciudad de Santiago del Estero. El siniestro ocurrió alrededor de las 15.40, en la intersección de avenida Alsina y Ramón Gómez Cornet. Tras perder el control de su motocicleta, fue asistido y trasladado al Hospital Regional, donde ingresó sin signos vitales.

Pero detrás de la noticia de su muerte queda, sobre todo, la historia de un hombre que durante años convirtió el amor por los animales en una misión de vida.

Desde El Montecito de los Canichones, Riemersma fue refugio, cuidado y esperanza para cientos de perros que habían conocido el abandono, el maltrato o la indiferencia. Su tarea permitió devolverles dignidad, afecto y, en muchos casos, una nueva oportunidad.

Quienes lo despidieron lo recordaron como el “papá” de más de 800 perros, una dimensión que permite comprender la magnitud de una tarea que no se limitó al cuidado cotidiano de un refugio. El Polaco puso su tiempo, su esfuerzo y sus recursos al servicio de animales que, muchas veces, no tenían a nadie más.

Su figura se convirtió así en un referente del proteccionismo animal en Santiago del Estero. A través de los años, participó en rescates y en situaciones vinculadas con el maltrato y abandono, y sostuvo una lucha que trascendió las paredes del Montecito para instalar la defensa de los animales como una causa colectiva.

Hoy el mundo es un lugar un poco más injusto y triste”, expresaron quienes forman parte de ese universo que compartió con él la lucha por los animales. Y agregaron una imagen que resume el vínculo que El Polaco construyó durante tantos años: “El cielo de los animales está recibiendo a uno de sus grandes protectores”.

Su partida deja un vacío difícil de dimensionar para quienes lo acompañaron, pero también un legado que permanece vivo en cada uno de los animales que pudo salvar.

Quizás por eso, frente al dolor, queda una certeza: cada perro que encontró refugio, cada animal que volvió a sentirse querido y cada vida que pudo ser rescatada forman parte de la huella que El Polaco dejó en Santiago del Estero.

Y mientras sus allegados lloran su partida, en El Montecito de los Canichones quedan cientos de historias que hablan de él. Historias de animales que alguna vez estuvieron solos y que encontraron en ese hombre un refugio, una mano y una oportunidad.

El Polaco ya no está, pero su lucha continúa en cada vida que ayudó a salvar.

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