La obra teatral “La hermana infame”, protagonizada por Gilda Scarpetta y dirigida por la santiagueña Elena Acuña, se reestrenó en Buenos Aires y arrancó su segunda temporada en las salas porteñas, donde sube a escena todos los sábados en La Gloria Espacio Teatral.
Con dramaturgia de Sebastián Suñé, la santiagueña radicada desde hace más de 20 años en Buenos Aires debutó como directora con esta obra acompañada por un elenco y equipo técnico de primera línea, que incluye a Vera Aricó en vestuario y escenografía, y Mauro Conde en música original.
En ese marco, “La Hermana Infame” reflexiona sobre la naturaleza de la memoria, la verdad y el poder transformador del arte para sanar y comprender nuestras historias. La obra propone una experiencia única que toca las fibras más profundas de sus espectadores.
LA OBRA
Gilda decide homenajear a su hermana Sofía con una obra de teatro que narra la relación entra ambas. Pero la trama de la obra lejos está de esos homenajes edulcorados a los que estamos habituados. No, la trama obedece casi a los chispazos de la memoria, a los pequeños detalles de la vida compartida de estas hermanas, a las discusiones, a los silencios entre ambas. No todo es tan cierto en este relato, casi como lo que ocurre con nuestros recuerdos: ¿cuánto es real? ¿cuánto ocurrió de verdad y cuánto hemos inventando? ¿Acaso importa? La hermana infame es un monólogo por momentos descarnado.
Es teatro, pero ante todo es el homenaje que Gilda le hace a su hermana Sofía, que fue la primera graduada trans de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la denominación de la Biblioteca Central de la facultad con su nombre es todo un acto de Justicia.


