“Un hijo nace con un pan bajo el brazo” es un refrán antiquísimo que se mantiene vigente hasta la actualidad y que podría adaptarse perfectamente a la historia de la familia integrada por Natalí, Cristian y su pequeña hija.
Natalí tiene 14 años, Cristian 15, y son padres de una bebé de apenas cuatro meses. Ella perdió a su mamá adoptiva cuando cursaba el octavo mes de gestación y desde ese momento él no se separó de ella. Ambos sufrieron desde pequeños la ausencia de sus familias biológicas pero, a pesar de su corta edad, encontraron la suficiente fuerza para crear un vínculo afectivo seguro y cálido para su pequeña.
Ante el fallecimiento de la madre adoptiva de Natalí ambos adolescentes se vieron de repente solos ante el mundo. Ninguna de sus familias políticas o biológicas podía hacerse cargo de los tres y fue así como comenzaron a vivir momentos traumáticos. Se fueron del barrio Palermo de La Banda, donde vivieron desde niños y los vecinos perdieron contacto con ellos. Su ausencia generó preocupación hasta que lograron comunicarse telefónicamente. Así constataron que habían vivido situaciones violentas por lo que se hacía necesario que encuentren otro lugar donde estar en paz, junto a su hija.
Entre las familias que se habían movilizado para encontrarlos se encuentran los Bravo, quienes tenían un cariño especial por Natalí. El destino quiso que ellos estuvieran juntos y, sin dudar, el matrimonio integrado por Fernando y Lorena decidieron asumir una responsabilidad enorme: hacerse cargo de los papás adolescentes y de la bebita. Pero lo sorprendente de esta historia es que Natalí también quería, desde lo más profundo de su corazón, que los Bravo se convirtieran en su nueva familia. No había mucho que pensar, más bien había que actuar.
“Hace unos días estaba desayunando en mi casa, era temprano y hacía muchísimo frío. Golpean la puerta, voy a abrir y eran Natalia y Cristian. Se me partió el corazón porque estaban desabrigados. Pasaron, desayunamos juntos y me contaron su situación”, relató Fernando a Noticias del Estero. Pero hubo algo que lo sorprendió en ese momento, cuando le pidieron que cambie de canal de televisión, para dibujos animados. “Me di cuenta que eran niños aún, inocentes, pero con responsabilidades de personas adultas”. Horas después los llevaron a la casa de su abuela biológica, donde estaban viviendo, y percibieron una situación desagradable. “Me dirigí a la Dinaf a hacer una denuncia. Esa noche no pudimos conciliar el sueño por la angustia e incertidumbre que teníamos. A la mañana siguiente recibo un mensaje de ella que nos decía que estaba en el Juzgado de La Banda. Se apersonó su abuela y convenimos que nos haríamos cargo de ellos”, agregó Fernando. Así inició esta historia que ya es conocida en todo el barrio y que despertó gran alegría entre los vecinos. Ahora los Bravo no solo disfrutan de sus hijas Ana, María Pía y Eva. Sino que agrandaron su grupo y el hogar ya tomó otro color.
Tras un asesoramiento legal, se hizo un constatación en la Comisaría del Menor y la Mujer, recibieron a una visitadora social que los entrevistó y pidió una audiencia a la que concurrieron y un representante del área de Huahuas les explicó las cuatro vías que tenían los menores: quedar con su familia política, su familia adoptiva -aunque el Dinaf no estaba de acuerdo-, ir a un reformatorio o quedarse con ellos. “En ese momento se labró un acta compromiso donde nosotros nos hacemos responsables plenos de ellos con un futuro acercamiento a los Tribunales para seguir con la tutela y así se van a ir desencadenando todas las cuestiones legales para llegar a la plenitud como familia”, contó emocionado Fernando.
Lorena resaltó que al ser menores no pueden percibir ningún tipo de beneficio social. “Son tres chicos, con necesidades económicas y afectivas que hay que cubrir y ese es nuestro gran desafío”, dijo segura. “La idea es que cada uno ponga de su parte para que las dos familias nos entendamos; como somos los adultos, ellos tienen que responder a nosotros aunque son libres de tomar sus decisiones”. Aunque Lorena resaltó que esto no será un inconveniente porque son inteligentes y respetuosos, “tienen inculcados grandes valores y eso hace que todo sea más fácil”.
Ana, la hija mayor del matrimonio, no ocultó la emoción y admiración que le genera esta situación. “Mis papás son mi orgullo desde un primer momento, ellos me inculcaron siempre el respeto y el amor por el prójimo. Me parece muy importante resaltar y presumir esto que hicieron porque no todo el mundo se hace cargo de una familia. La situación está muy difícil pero a ellos no les importó y saben que cuentan con nuestro apoyo”, dijo.
“Somos una familia de clase media, trabajamos los dos, no nos sobra ni falta; pero las opciones que ellos tenían no nos parecían adecuadas, para ellos ni para ningún chico”, recalcó Lorena. “Tienen un horizonte, son muy buenos pero no se daban las condiciones para que ellos crecieran y teníamos miedo que su situación empeorará si no tomábamos cartas en el asunto; teníamos miedo que pase lo peor, pero estamos muy confiados en todo lo que va a venir”, acotó Fernando.
Natalí los escucha hablar y, con su inocencia y timidez, se emociona profundamente. Solo tiene palabras de agradecimiento con quienes le abrieron las puertas de su casa en este difícil momento. “Me siento bien, contenta y contenida; ellos me ayudaron siempre y más ahora con mi bebé. No estaba bien y extrañaba mucho mi casa, porque me crié aquí en el barrio. Incluso había pensado en decirles que se hagan cargo de mí, fue algo mutuo que sin hablar y sin pensar las cosas se dieron de esta forma”.
Tanto Natalí como Cristian continuarán con sus estudios secundarios mientras comparten la responsabilidad de ser padres. Si bien cualquier tipo de ayuda es bienvenida, el matrimonio llama a la solidaridad del Estado para acelerar los trámites pertinentes de manera que Natalí reciba lo que por derecho le corresponde. Y también hicieron un pedido especial a las empresas de servicios de gas, agua y energía eléctrica, que cortaron el servicio en la casa materna de Natalí porque falta de pago. “Desde que la mamá de Natalí murió su casa está sin luz, agua y gas. Vamos a tratar de ponernos al día pero pedimos que se tenga en cuenta su situación”, cerró Fernando. Las personas, empresas, instituciones u organismos que deseen ayudar con elementos necesarios para la bebé o para los papás, pueden dirigirse a Pringles y Misiones o bien llamar al teléfono 3854840132.
