El caso de Ana Belén Morales fue noticia nacional. El pasado viernes la pequeña de apenas un año de vida cayó en una estrecha perforación que se estaba haciendo en el patio de su casa, ubicada en el paraje Señora Pujio, departamento Banda. El trabajo de la Policía, Bomberos y vecinos que estuvieron en lugar se extendió por unas dos horas, tiempo suficiente para que la familia, allegados y la comunidad en general entren en desesperación.
Cuando lograron rescatarla y se conoció que gozaba de perfecta salud, muchos santiagueños recordaron el caso de Alan Ezequiel Garzón, quien hace aproximadamente 19 años pasó por una situación similar. Cayó en un pozo de 4,30 metros, lugar donde su abuelo estaba intentando poner una bomba de agua, en La Dársena, localidad del departamento Banda.
Ambos casos conmocionaron a la provincia y al país por tratarse de pequeños que, al borde de la muerte, lograron “volver a vivir”.
“Volví a revivir lo que pasó con mi hijo cuando me enteré del caso de Ana Belén; es algo muy feo. Uno siempre piensa: ´Una cosa así no me va a pasar nunca´ pero pasan, suceden en un segundo. Pedía a Dios y a la Virgen que la saquen con vida porque mi hijo también estuvo así y gracias a un gran trabajo que se realizó, mi hijo salió bien y ahora está igual”, relató a NOTICIAS DEL ESTERO Karina Iñíguez, mamá de Alan, quien actualmente tiene 20 años y se encuentra trabajando en Mendoza.
“Recuerdo que mientras cavaban para sacarlo, se derrumbó una parte del pozo y mi hijo quedó 15 minutos bajo arena; me decían que ya estaba sin vida. Yo rezaba y gracias a Dios pudieron salvarlo”, agregó .
Alan tenía poco más de un año cuando sucedió, casi la misma edad que tiene hoy Ana Belén. Pese a su corta edad, él asegura que tiene grabado en su memoria momentos de aquella traumática experiencia. “Él me dice que recuerda cuando le gritaban y hablaban para que no se duerma”, dijo la mamá.
Durante la entrevista Karina nunca abandonó su papel de madre, ni dejó de pensar en Vanesa, mamá de la pequeña sobreviviente de Señora Pujio. “Yo le diría que tenga fe, que no se sienta culpable, que esté bien. Yo creo que todo pasa por algo y ahora debe tener mucha fuerza y disfrutar de su hija”.
Más allá de aquella situación que fue noticia nacional, Alan atravesó a lo largo de su niñez distintas circunstancias que siempre mantuvieron en vilo a su familia. Por ejemplo, se perdió en el monte, lo mordió un pericote, tomó lavandina, “Ahora nos reímos, pero fueron situaciones que nos alarmaron”, admite la señora.
Karina manifiesta que cada vez que se presentan casos de estas características se ponen mal porque vuelven a vivir un infierno que los marcó de por vida. En su vivienda, que comparte junto a su marido e hijos, aún conserva numerosos ejemplares donde se muestra la historia de su hijo.





