Al conmemorarse un año de su partido, un grupo de artistas locales, amigos y familiares de Emilio Rivera Manik lo recordarán con un homenaje que se desarrollará este viernes 8, a las 21, en el Café Literario Bellas Alas, ubicado en avenida Belgrano y Viamomente, de la capital santiagueña.
A continuación, compartimos una emotiva reseña escrita por el artista santiagueño Dadi López, con quien Emilio compartió escenario como parte del grupo Motivos de Sobra, junto a Marcos Vizoso.
16/03/1984, Cañuelas (Bs. As.) – 08/07/2.015 (Santiago del Estero)
Desde muy pequeño demostró gran afinidad hacia el arte y el histrionismo.
Leía correctamente desde los 4 años siendo desde entonces un lector incansable.
En la escuela primaria conducía con glosas los actos o participaba como actor en todos los actos patrios.
A una pregunta en el entorno de sus hermanos sobre cualquier tema era él quien respondía de inmediato, y al preguntársele la razón acerca de saber la respuesta, en tono de obviedad contestaba: ¡Y… porque leo!
Comenzó tocando la guitarra y cantando en el conjunto Cunumí, alrededor de los 12 años, con el que se presentaron en las peñas de Cosquín. Junto a un compañero de ese grupo hicieron el programa “Sangre Joven” en una radio FM de Cañuelas, tratando distintos temas, cuyo material se publicaba también en el diario local “La Palabra de Cañuelas”.
En 4to año del colegio secundario escribió una canción con música de un compañero, ganando el 2do premio en la ciudad de La Plata del concurso “Arturo Jauretche”.
Al mismo tiempo se recibió de profesor de Inglés en la Cultural Inglesa.
Viviendo en Lanús inició las carreras de abogacía y paralelamente de guitarra en el Conservatorio de Música dedicándose pronto de lleno a la carrera artística.
En Haedo (Pcia de Bs As) formó una banda con Hernán Dapueto con la cual hacía presentaciones y estaban por editar un disco, pero cuestiones personales (se enamoró de una santiagueña) hicieron que finalmente se radicara en nuestra ciudad donde desarrolló una corta pero muy fructífera carrera artística, no solo desde el escenario musical sino como docente, actor, terapeuta y otras acciones que tenían que ver con la solidaridad.
Desde el principio y hasta sus últimos días, tuvo alumnos particulares de guitarra y enseñanza de canciones populares. Con el grupo de Haedo llegaron a tocar sus canciones como teloneros de La Montonera y en algunos pubs en nuestra provincia.
Ingresó como docente en La Escuelita de Arte (integrada por músicos del grupo de música infantil Ketimporta, con el que colaboró en grabaciones y en vivo) y hasta el final enseñó en la misma.
Formó el dúo de música infantil Los Duendes que durante varios años actuó por toda la provincia de manera independiente y contratado por entidades provinciales y privadas, y otras muchas veces colaborando desinteresadamente con distintas organizaciones de bien público y escuelas.
Integró el grupo “Perros verdes” con el que hacían covers en inglés. En los últimos años del grupo, fue el cantante principal de La Montonera, banda de rock local con la que grabó el CD “La Hora de La Monto”, sin editar. Integró el grupo de música folklórica Motivos de Sobra durante los 5 años que duró, con quien hizo giras por nuestro interior provincial, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires (Festival de la Chacarera, Festival de la Salamanca, Festival de Cosquín, Radio Nacional Buenos Aires, entre muchos otros) y editó el CD “Ahora“ con varios temas de su autoría.
Tuvo muchas participaciones especiales, entre ellas:
. Como cantante solista en La Biblia según Vox Dei junto al Coral de las Salinas, el grupo La Mezcla, Orquesta de cuerdas y otros artistas invitados.
. Grabó dos temas de la banda sonora de la película documental Quechua.
. Hizo el personaje de Cristo actuando y cantando en la puesta de Navidad organizada por la Municipalidad de Santiago del Estero.
. Actor en la obra “Detrás del muro” y musicalizador de algunas puestas teatrales.
. Integrante de un grupo musical tributo a Los Beatles (Beatles folklórico).
. Docente y músico del Ballet Jorge Newbery con quienes viajó a Chile y Brasil.
Entre los años 2006 y 2011, Emilio Rivera se conecta con una disciplina afín a sus gustos y saberes: Biomúsica, interpretando que allí puede conjugar su pasión por la Música, el Arte, la Ludicidad y la Actuación. Primero, comienza como alumno de Taller, rápidamente se conecta con las Prácticas que lo llevará a completar la formación en la Facultad de Humanidades de la UNSE en Santiago del Estero y obtener su Postítulo como Operador de Biomúsica. Allí mismo se desempeñará luego como Docente del Módulo Música. Esta capacitación lo habilitó para dar Prácticas a público en general y a grupos de pacientes con discapacidad y adictos en recuperación, también se desempeñó en centros Educativos, de Salud y Rehabilitación.
Al momento de su fallecimiento estaba cantando con en el grupo Ayriway (Rock Folklórico) con quien debutaba en días más en el Teatro 25 de Mayo.
También estaba terminando de mezclar en Villa Giardino (Córdoba) su primer CD solista (Almaluz y el espejo) con su nombre artístico Manik (nombre tomado de la religión maya que significa Mano, tomando la idea de querer ser un portal donde cierra el ser primario evolucionando a otro nivel más superador), en este disco grabó mayoría de canciones propias y estaba por editarse en la segunda mitad del año, para lo cual actualmente su familia está terminando de tramitar los medios para que finalmente sea publicado.
Junto con Toni Rízolo habían ideado y llevado a cabo el taller histórico musical “Cantando historias” en donde desarrollaban junto con la participación de alumnos de escuelas secundarias, aspectos históricos fundamentales de nuestro país a través de un ameno canto-cuento histórico musical.
El mismo día de su partida (8 de julio) debía actuar en una escuela secundaria local y el 15 de ese mes presentaba su disco en un conocido Café Literario para partir de gira esa misma noche a Rosario, luego Capital Federal y distintos lugares de la provincia de Buenos Aires.
En sus propias palabras: “Yo creo en cantar Verdad, y también creo que la Verdad puede cambiar de forma, sonido, código o idioma, pero si es realmente cierta, y a mí mismo me conmueve al momento de cantar, estoy seguro de que algo de esa Verdad va a llegar al Corazón que quiera recibirla…
De ninguna manera creo poseer la Verdad al cantar, sino que me refiero a que creo firmemente en el poder de las canciones, y creo que si son capaces de movilizar mi propio Ser, esa es toda la Verdad que necesito para cantarlas”.
Foto: Camila Elías / Video: Diego Gómez
