A pocos días del fallecimiento de doña “Zita” Carabajal su recuerdo se mantiene inquebrantable entre sus familiares, allegados y la comunidad en general.
Sus hijos, y la familia Carabajal en general, encuentran todo el apoyo y acompañamiento en interminables muestras de cariño que reciben a diario por distintos medios. Entre ellas, sobresalieron unas sentidas palabras de Juan Carlos Carabajal quien la recuerda con profundo cariño.
“Se fue doña Zita, una mujer de pueblo
La triste noticia dice que falleció doña Zita, mujer de Carlos Carabajal con el que tuvo cuatro hijos, Peteco, Graciela, Enriqueta y Demi (nacido Raúl Fernando) y con el que formó una familia de sólidas raíces.
Lo acompañó toda su vida entregando el sacrificio de todos los días y siguiéndolo en cada aventura que el cantor emprendía. Así construyeron su casa en Merlo (provincia de Buenos Aires) acompañando a la nutrida caravana de santiagueños que dejaban su pago natal en busca de nuevos horizontes. De regreso a La Banda se instaló periódicamente en el barrio de Los Lagos adonde integraba el grupo de mujeres de la numerosa prole Carabajal que preparaba la comida para los sencillos festejos familiares.
Conocí a la señora Zita y aprecié su don de gentes y su fino sentido del amor, característica inigualable de su graciosa personalidad. Recuerdo que alguna vez acompañó a Carlos a visitarme en mi casa, oportunidad que el músico bandeño me dejó una melodía de zamba que se convirtió en ´Como abrojo prendido a mi piel´.
En otra ocasión visité su casa de la calle Alberdi para dejarle a Peteco la letra de la vidala ´Como siempre a las tres´. Ella estuvo atenta a los detalles del encuentro. Cuesta creer que se haya ido tan de repente dejando un profundo vacío en su familia y en sus amistades.
Queda como testimonio invalorable esa canción que escribió Peteco con tanto sentimiento y que tituló ´Como pájaros en el aire´ y que la gente subtituló ´La manos de mi madre´.
Que descanse en paz”.
Foto: Demi Carabajal
