Es sabido que Abel Pintos despierta admiración por doquier, es el artista del momento y mueve multitudes. Entre sus tantos miles de fanáticos hay quienes encuentran en su música un mensaje que les llega a lo más profundo del corazón. Juan Ignacio, un pequeño niño santiagueño, es el protagonista de una de ellas.
“Juani” tiene dos años y nueve meses y vive junto a sus papás Erika y José Alberto en la ciudad Capital. Luego de un embarazo complicado, nació neuropatía auditiva con ausencia de respuesta a potenciales evocados auditivos del tranco cerebral a macima intensidad. En estas condiciones se comporta con una hipoacusia retrococlear que representa una discapacidad del 85 por ciento. Sus familiares aseguraron en diálogo con Noticias del Estero que “recién, con casi tres años, empieza a manejar su cuerpo”.
En su cotidianeidad, entre medio de médicos especialistas y una familia que no lo deja por un segundo, “Juani” encuentra paz en la música de Abel. Sus allegados afirman que “es muy difícil de entretener pero cuando lo escucha queda atento a su voz, lo reconoce. Lo ama”. Casi ilógico pero es real. “Mágico” lo define su mamá.
El mayor deseo de toda la familia es que “Juani” y Abel puedan verse en el Festival del Artesano que se desarrollará en unos pocos días en Ojo de Agua. El pequeño asistirá acompañado por sus más cercanos para poder escucharlo de cerca y reconocerlo entre la multitud.
Esta “es una pequeña historia de amor y de pasión que comparto con el más pequeño de mis hijos, Juan Ignacio. Recuerdo que hace más de 10 años mi madre miraba uno de sus programas matutinos, si mal no recuerdo era de Jorge Guinzburg, y se enamora de la voz de un joven cantor. Me lo muestra fascinada y también caigo en su encanto. Ese joven tenía magia. Comencé a descargar sus canciones, a seguirlo cada vez que venía Santiago. Recuerdo verlo de cerca o de lejos, tomando mate en una de las peñas que solía traerlo y para mí, era sensacional” relató Erika a este medio.
“Hoy, años después, sigo siendo seguidora de sus canciones y sintiendo esa paz que transmite su música. Lo que no imaginaba era que iba a tener un pequeño seguidor que comparte esa locura conmigo. Confirmo que su voz tiene magia y que su ser es angelical. La música para mí siempre ha sido una terapia, la más libre y sanadora de todas; siempre encontré una canción que acompaña mis momentos y con él no ha sido distinto. Su voz ha llegado los oídos de un niño de casi 3 años con hipoacusia retrococlear la cual, desde que se la detectaron, su panorama no era demasiado alentador” continuó contando la mujer, emocionada.
“Siempre que trabajamos en casa, luego de las sesiones de fono, por alguna cuestión, tú música sonaba de fondo. Trabajamos mucho, mucho para obtener los resultados que hoy tenemos y aquí es donde comienzo a creer más en lo angelical que puedes ser. En nuestro trabajo diarios sonabas de fondo y hoy él no sólo puede escucharte sino también reconocerte, discrimina tu voz y la diferencia del resto de los cantantes. Te ve en videos y logras tenerlo cautivo cosa que no es fácil porque es demasiado activo y nada lo tiene demasiado tranquilo y quieto. Estamos en casa o vamos en el auto y es capaz de pedirme ´Mamá, el Abel´ y tu música comienza a sonar mágicamente para él. Soy una mamá que ama creer en la magia y por vos lo estoy viviendo en cada avance de mi niño. Gracias por tanto talento, por tanta humildad, grandeza, por transmitir esa calidez y por hacer de tu voz un instrumento de paz” escribió en un mensaje para el joven músico que, espera, alguna vez sea leído.
