Por Ignacio Oller. Especial para Noticias del Estero
La comunidad judía de Santiago del Estero finaliza durante el atardecer de hoy una de sus celebraciones más importantes, Hanukkah, (en hebreo significa inauguración). Durante ocho días, se recuerda la gesta heroica de los macabeos para conservar y perpetuar las tradiciones sagradas del judaísmo con la recuperación del Templo Sagrado de Jerusalén.
Actualmente la comunidad está compuesta por aproximadamente 25 familias que, para esta fecha, se reúnen a compartir juegos, cantos, platos típicos y a encender cada noche una nueva vela (ocho en total) en el candelabro de nueve brazos.
Los integrantes de la Sociedad Israelita de Socorros Mutuos de Santiago del Estero, fundada en 1930 y ubicada en La Plata 146, festejan de igual manera que en otras comunidades de Argentina aunque en relación a las comunidades de otros países las diferencias son muy pequeñas.
Consultado sobre el futuro de la comunidad en Santiago, su presidente, Hernán Kriscautzky, expresó que “eso nunca se sabe, hace seis o siete años, parecía que la comunidad se iba directo a un número mínimo de familias, y de golpe tenemos actividades todas las semanas y hay familias que han venido a vivir a Santiago. La Amia (Asociación Mutual Israelita Argentina) comenzó a brindar más colaboración; por ejemplo, hace una semana nos visitó un Dayán, visita histórica para la comunidad. Entonces, eventos como éste, hacen que el futuro de la comunidad sea más esperanzador”.
“Como dicen que un pueblo que no tiene memoria está acostumbrado a repetirla, a los judíos nos pasa que nosotros tenemos mucha memoria y repetimos vivencial y permanentemente cada actividad, cada suceso que hemos tenido, así como en Pésaj se revive todo el Éxodo, toda la ceremonia, en Jánuca uno revive también toda esa espera de esos ocho días hasta conseguir purificar el templo”, finalizó.
Un poco de historia
La historia dice que luego de rebelarse y luchar contra los griegos seléucidas, que prohibieron a los judíos la observancia de su religión, tras purificar el templo, procedieron a su inauguración y al encendido de la menorá, candelabro de 7 brazos que acostumbraban prender todos los días. Sin embargo, la única vasija de aceite puro que había sobrevivido al ataque alcanzaba para una sola jornada. Pese a ello, la menoráh ardió, sin interrupción, durante 8 días. Por eso, el candelabro es el símbolo característico de esta festividad.
Durante los ocho días de la celebración de Hanukkah, se enciende una vela hacia el atardecer, en un lugar visible de la casa las que están destinadas a servir de testimonios del milagro. En esta oportunidad se rinde homenaje al milagro de los ocho días y se transmite un mensaje de esperanza para todo el pueblo judío. El candelabro, que puede ser de cualquier material, es el símbolo nacional del pueblo judío, contrariamente a lo que se cree con respecto a la Estrella de David. En las escuelas judías, se realizan concursos de armado de candelabros.
