Por Germán José Montiel*
Dos historiadores de renombre vinieron a la Feria del Libo 2016, a dar una conferencia sobre Santiago del Estero y el Bicentenario. El Dr. Eduardo Lazzari, sentado de frente llevaba la voz cantante y el Dr. Luis Alberto Romero prácticamente de costado, siempre tapado por el micrófono, en un segundo plano en cuanto a sus opiniones.
Era de esperar que en tan poco tiempo sea imposible recorrer doscientos años de historia argentina. Pero hete aquí que las opiniones vertidas fueron tan infantiles que parecían dictadas para un público no adulto como el que concurrió.
Desde el comienzo la referencia a Santiago del Estero como Madre de Ciudades estuvo acorde con lo que se conoce. Pero el problema se planteó, a mi entender, cuando se refirieron al período independentista. La muy discutida figura del caudillo feudal Juan Felipe Ibarra, acomodaticio y timorato, en especial en el período rosista, que cuidaba su territorio como si fuera propio y no movió un ápice en la lucha que se estaba dando entre unitarios y federales por la organización del país. Las demás provincias lo hicieron convencidas de que esa lucha era la única manera de derrotar la enorme y poderosa injerencia de Buenos Aires por controlar el interior.
Tampoco los historiadores, debieron escudarse de que no fue Buenos Aires la que provocaba los problemas, sino que estos, comenzaron a partir que el territorio bonaerense perdió lo que hoy es la Capital Federal. Las cuestiones de un interior que no se sometía a los desatinos de un puerto europeo, estuvieron desde el comienzo de 1810. Es más, pronto lo que fue el centro de Buenos Aires que luego fue la capital del incipiente país, salvo el núcleo que seguía a Valentín Alsina que era separatista, el resto de la élite porteña unificó ciudad y capital y se impusieron en el país.
Si bien es cierto como ellos dijeron, la organización del país se dio a partir del período liberal, pero fue un país que se organizó al estilo europeo sin tomar en cuenta el interior del mismo, de ahí la resistencia de los caudillos provinciales, y que tampoco se puede descartar la posible pérdida de ellos de sus feudos como algo propio y que sin lugar a dudas les molestaba. Pero, así lo dijeron los disertantes, había caudillos unitarios y federales, el tema principal fue Buenos Aires queriendo controlar todo.
Fracasado el intento constitucional de 1816, no mencionaron el fracaso de la Constitución unitaria de 1819 y si hicieron referencia al congreso constituyente de 1824, en donde por nuestra provincia salió representante Manuel Dorrego, porteño, uno de los ideólogos del sistema federal. ¿Y por qué se dio esa circunstancia? Porque los federales buscaban la forma de frenar el avance centralista en la nueva constitución, que finalmente fue promulgada en 1826 y en nuestra historia se la conoce como la Constitución Unitaria de 1826. Que por supuesto fue rechazada por las provincias.
Lazzari hizo referencia a la buena relación existente entre nuestra provincia y Buenos Aires, como dando a entender “fue la única que no hizo lío”. Santiago jamás fue favorecida en su relación con los porteños, claro ejemplo y que ellos reconocieron, pero no hicieron análisis de la circunstancias de ese momento, cuando el ferrocarril pasó hacia Tucumán por La Banda y Frías, ahogando y complicando a la provincia. Recién mucho más tarde se haría el ramal hacia nuestra capital.
En todo de acuerdo con los dos historiadores en la falta de reconocimiento al Dr. José Benjamín Gorostiaga, quien fue el redactor de la Constitución de 1853, y que es la que nos rige con las sucesivas reformas.
Tampoco lo hicieron, aunque mas no sea sintético, pero tenían que hacerlo, sino de que manera se podían entender el porqué de las partidas militares mandadas por el presidente Mitre, cuyos jefes, “los coroneles de Mitre” conocidos así en nuestra historia, Arredondo, Paunero, Sandez, Rivas, uruguayos, porque se presumía de que si eran militares nuestros, dudarían en atacar a su propio pueblo. Tendrían que haber hecho referencia a la política de Mitre y eso no es hacer política partidaria, es entender la realidad del momento haciendo historia. Porque sino aparecen el Chacho Peñaloza y Felipe Varela como gauchos matreros como un anacronismo, sublevándose contra el orden institucional. A decir verdad era un incipiente orden institucional que de a poco ganaba espacio pero desde una mirada porteña, desconociendo al interior que quería tener protagonismo en el país que se formaba. Hagamos volar la imaginación por un momento, dadas las cartas de Varela pidiéndole a Urquiza que saliera de su retiro del palacio San José y juntos marcharan contra Buenos Aires, para terminar la preponderancia del puerto, seguramente si el entrerriano hubiese aceptado, otra hubiese sido nuestra historia y presente.
La mención a los Taboada, sobrinos y sucesores de Ibarra, encargados de la política mitrista en el norte y luego bajo la tutela del presidente Sarmiento, aunque aquellos no eran del agrado de éste, es claro ejemplo de la manera en que el puerto cooptaba al interior, pero no para beneficiarlo.
Andando en el tiempo, rápidamente pasaron las primeras décadas del siglo XX hasta recalar y es cierto, cuando hicieron referencia a que el aislamiento y autocratismo de Juarez, fue peor para los santiagueños.
Cuando se refirieron al período actual, según ellos encontraron a un Santiago cambiado beneficiado por la política nacional. Pero, agrego de mi parte, es un proceso que está transcurriendo y tiene que pasar el tiempo para hacer un análisis histórico como corresponde.
A mi manera de ver fue una conferencia infantil para un público infantil, no el adulto que concurrió. Más me extrañó sabiendo los antecedentes del Dr. Romero, que en las pocas intervenciones que tuvo, dio pautas aclaratorias de algunos de los aspectos que acabo de mencionar, pero no pasó de eso.
No fue mi intención la de dictar una conferencia, sino aclarar algunas cuestiones que no son tan simples y tienen su porqué. Y por supuesto mientras se siga teniendo una mirada porteña sobre la realidad nacional y en las editoriales prevalezca un criterio economicista y desconozcan la historia nacional, nada cambiará,
Habrá que seguir remando en eso de marcar la presencia del Interior en el concierto nacional para ser realmente un país federal.
* Colaboración para NOTICIAS DEL ESTERO
