Publicado por Guido Buadud / Termas de Río Hondo
De todas las dolorosas imágenes que nos dejó anoche el feroz incendio del Autódromo de Termas de Río Hondo, me quedo con esta instantánea. En medio del combate contra el fuego junto a sus compañeros, la Bombero Voluntaria, Oficial María Lizárraga tuvo que detener su labor para alimentar a su bebé Benjamín y luego continuar con las tareas.
Cuando escuchas o lees que los bomberos dejan el alma en cada siniestro, te puedo asegurar que es así. Abnegación, sacrificio y desinterés para salvar vidas.
Gestos enormes que reflejan la vocación de servicio, pasión, solidaridad, compromiso y amor. Motivos para creer que otra humanidad es posible.
