En la primera edición del Festival de la Salamanca, se realizó un homenaje al mítico músico Jacinto Piedra, quien había fallecido trágicamente en un accidente de tránsito unos meses atrás.
En el escenario se colocó una imagen del músico, pintado en un telgopor grande sostenido por ramilletes de globos inflados con gas que los organizadores pensaron elevar al cielo en determinado momento del festival, pero la imagen quedó suspendida agarrada de un árbol del club.

Este hecho generó un murmullo y comentario general entre los presentes. “Jacinto no se quiere ir, quiere quedarse en el festival”, comentaban en el público.
A raíz de esta situación y en reconocimiento a la trayectoria de Jacinto Piedra, desde entonces el escenario lleva su nombre.
FOTOS: JORGE LLUGDAR
