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LA REACCIÓN NO BASTÓ

LA REACCIÓN NO BASTÓ

Por el Gringo Ceballos
Especial para Noticias del Estero

Lo que en lo previo se conjeturaba finalmente terminó ocurriendo: Racing impuso su jerarquía y con un triplete de Maravilla Martínez le ganó 3 a 1 a Central Córdoba. Mas allá de ser una derrota previsible, los números cada vez más flacos del Ferroviario preocupan de cara al futuro.

Hizo unos retoques Balbo después del parate: rompió el doble 9, puso a Montoya de entrada, a Nuss (de buen ingreso en Santa Fe) por una banda, pero mantuvo la línea de 5 atrás (como sucede siempre, cuando empieza perdiendo la rompe). Si la idea de poner a Montoya era poseer más el balón, eso jamás sucedió. En el 1T Racing se adueñó de la pelota, fue ganando terreno y nunca dejó progresar al Ferroviario. Las pocas veces que la recuperaba Central era en vano, las imprecisiones eran moneda corriente y si no se la daban a los vestidos de negro, la tiraban afuera. Por momentos fue exasperante.

El primer gol de Martínez llegó merecidamente para la Academia y era inimaginable cómo iba a hacer Central para llegar a Arias. Salvo alguna pelota parada no había de qué aferrarse. Ya sin la línea de 5, Miloc se sumó al medio para acompañar a un intrascendente Vásquez. Lo mejor que le pasó al local en esa primera etapa fue que Trucco marque el final.

Adentro Monzón en el complemento para tener mayor presencia ofensiva, pero el problema estaba en la gestación. Solo ilusionaban las escaladas de Torrent (el mejor del dueño de casa) o alguna jugada de Nuss. El segundo gol de Racing fue un poema del contraataque, manejado por el exquisito Juanfer Quintero y culminado por Maravilla. 2 a 0 y con sensación de partido liquidado.

El elenco de Costas sacó todo su repertorio de pases, parecía jugar sobrado con los dos goles de ventaja ante un local que corría detrás de la pelota. Pero la displicencia se paga caro. El descuento de Garrido le dio al partido un giro de 180 grados. Central Córdoba se envalentonó, lo fue a buscar, tuvo clarísimas chances para igualarlo, ante un Racing que tiraba manotazos como boxeador que pecó en exceso de confianza. Es clave en el fútbol el estado anímico y en los últimos 25 minutos quedó evidenciado. Apareció Martínez para liquidar con una excelsa definición y para la Academia fue el comienzo del programa religioso “Pare de sufrir”.

Es hora que la línea de 5 fenezca. No da garantías defensivas y padece mucho los pases filtrados. Además, al equipo le cuesta progresar al no tener pequeñas sociedades en el medio. Tampoco se nota un convencimiento del entrenador porque cada que vez que le anotan primero modifica el esquema. Eso también lleva a una confusión generalizada de los jugadores: a las limitaciones estructurales en el plano individual y colectivo, se le añade un mensaje vacilante. Aparece la Copa Argentina en el horizonte y como sucede siempre, puede ser un bálsamo o una jaqueca interminable.

Foto: Diario Panorama

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