Más de 80 milímetros de lluvia, fuertes ráfagas de viento y granizo del tamaño de una pelota de tenis sacudieron la calma añatuyense en las últimas horas del viernes. Hubo calles anegadas, árboles caídos y daños en viviendas y vehículos.
Si bien el agua se escurrió rápidamente en la mayoría de las calles, en los primeros minutos la lluvia complicó la circulación en algunos sectores. Desde anoche y durante la mañana, personal municipal y de Defensa Civil trabajó en un relevamiento en toda la ciudad y alrededores para evaluar los daños sufridos y tomar las medidas que correspondan.

La primera observación indica que hubo cortes de cables y caída de postes del tendido eléctrico y del alumbrado público. También muchos árboles derribados y ramas caídas.
Se confirmaron además varias viviendas con daños en los techos, a causa del granizo y el derrumbe de paredes en algunos casos.
Las autoridades informaron que no se reportaron heridos graves ni hubo evacuaciones.
Fotos: Sergio Sayavedra
