El periodista santiagueño Luis Palacios acaba de lanzar su libro titulado “Película china”, nacido de un proyecto fallido de un comic que fue transformándose en un poemario suburbano con retratos de época, de clase y de emoción.
Se trata del segundo poemario del comunicador radicado en Tucumán, publicación que estuvo a cargo de “Faltaenvido ediciones”, una editorial que aún en contexto crítico apuesta a publicar poesía y con fino criterio estético.
El poemario trata al menos de sincronizar con lo que se vive actualmente no solo desde un testimonio sino desde un eje vivencial.
“El lugar donde deja la poesía Luis Palacios es un espacio binario barrio/cuerpo2”, dice la escritora Giselle Aronson en su prólogo y es donde se expande el territorio que se intenta captar en cada poesía; tratar de retratar un imaginario de seres que habitan ambos lados de ese mismo espacio, donde viven los fantasmas y las postales vivas de un suburbio cuerpo.

Los conceptos que se desarrollan en el poemario terminan de integrarse con las ilustraciones de la artista santiagueña Emilse Orosco (Emi Oz) que, con técnica simple pero con fuerza gráfica, retrata pasajes emocionales. Mientras que la producción y diseño editorial a cargo de la escritora tucumana Zaida Kassab.
Sobre el autor
Luis Palacios nació en abril de 1975 en Santiago del Estero. Ejerció como periodista y productor, radicado en Tucumán desde el año 2012. Comunicador y militante social. Coordinador de comunicación institucional del CRCM Julio A. Roca, desarrolla diversas actividades relacionadas con la comunicación (fotografía, radio, audiovisual) con adolescentes en contexto de encierro.
Publicó en antologías tucumanas y santiagueñas, y medios gráficos de ambas provincias y Buenos Aires. En 2015 publicó el poemario “Cuaderno de Bitácoras” con Ediciones de La Eterna editado por María Belén Aguirre.
Participó en diversos proyectos de investigación multidisciplinar con eje en la poesía; así como también en la iniciativa de la Biblioteca parlante Haroldo Conti, destinado a leer para personas no videntes. Editor junto a Rut Tomatis del poemario póstumo “María”, poetisa víctima de brutal femicidio; con la editorial Tropa Circa.
A continuación, compartimos tres poesías que forman parte de “Película china”:
Estoy siempre necesitando disciplina
siempre deseando indisciplina
pequeñas dosis de brutalidad
y del amoroso aliento de mis perros en la cara
No estoy recuperado aún de la cárcel
y mis manías o deberes
que en vano y por vanidad
aún intento conciliar
con la obsesiva idea que andamos necesitando amor
aun entre la paranoia de volver tarde de noche a tu casa
con una practica voraz de su búsqueda
con el mate amargo picándote en la lengua
aún en la lenta pereza de la mañana
con la paz de un perro tirado en la calle de tierra seca
Aquí en la nave
hay exorcismos
pero ninguno como recordarte decir que las maldiciones vienen
grabadas en los objetos
cargados de fetiches que traes del pasado
como si aún esperase
nazcan arboles del resumidero
en que mi abuela desechaba semillas de mandarina
son mínimos despliegues enfermos de poesía
salvan un poco lo salvable
ante tantas muertes de muerte social
y vos sos poco o mucho
de ese animal
que se cree dios,
y envuelto en una calidez
innombrable
inapagable
me dejo llegar
como un invierno
necesario.
De lejos se le veía que tarde
lo habían alcanzado los vicios
era extraño verlo con un cigarro en la boca
lo ponía en el lugar
en que se vive eternamente
añorando infancias
con los métodos más densos
Siempre se fijaba en las conexiones eléctricas
por las habitaciones,
algo del secreto universal
guardaban esos cables
que tramaban en telaraña
Y algo de él retenían pegajosos
en las extrañas formas
de las pelusas acumuladas em los zócalos
Supo
que el tiempo se devora aquello
que no tiene canción
o lo entierra en el jardín
de los niños que han desertado,
más bien despertado
el grito del viento en el patio,
o el aliento de los demonios
diciéndoles, repitiendo
un rezo genuino para ningún Dios.
Somos el puro aliento
de las cosas que se deben salvar.
Hemos nacido
para prepararnos para el adiós,
llorar y reír
porque la sincronía
también sabe llegar tarde.
En las noches de verano
transpirar y recordar,
caminar y sentir en la piel
los restos de la incomodidad adolescente.
Cuando aún se menciona como al pasar
que todavía se cree en el amor
nos cuesta un poco respirar
al caminar toda la noche,
escapando por muy poco
a la sombra del aburrimiento.
Sacándonos la careta
sacando la tristeza a pasear,
a recuperar las plazas
y el movimiento sensible
a esos dolores que flotan en el olor de las tardes,
al asombro de los pibes
que ven llover hollín
como una extraña clase de milagro.
