Por Maximiliano Rodríguez
Mario Breuer es parte de la historia del rock nacional, su nombre está ligado a discos que marcaron a más de una generación. No hay discusión al respecto. También es uno de los nombres que han hecho que se preste atención, por parte del gran público, a ese trabajo muchas veces en las sombras y opacado por las estrellas rutilantes con las que trabajan: el ingeniero de sonido tiene otra relevancia gracias a su tarea.
Por eso es para celebrar que Breuer sea parte de la sexta edición del Festival Por Amor al Sol que se realizará el viernes 19 de abril en Frías, dónde brindará una charla denominada “Surfeando el Home Studio”.
Los que se lleguen recibirán “mucha información y datos para logra mejores resultados en sus estudios caseros”, aseguró a Noticias del Estero el ingeniero que trabajó con Sumo, Andrés Calamaro, Soda Stereo, Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, Spinetta, Fito Páez, Mercedes Sosa y la lista podría seguir y maravillar al mismo tiempo.
“Cómo muchos saben, yo soy un hombre más plantado en la cultura del rock, sin embargo soy argentino y cuando escucho nuestra música, se me mueven las hormonas. Siempre me gustó más la chacarera, incluso compuse una cuando era joven. Es un sentimiento que me tiene atado de chico”, confesó el hombre detrás de discos como Spinetta y los socios del desierto (1996) o Parte de la religión (1987) de Charly García. La música santiagueña, una vez que te atrapa, no te suelta así nomás.
Breuer conoció a Peteco Carabajal en alguna de las muchas aventuras en estudios de grabación y allí nació una relación que derivaría en varias visitas al universo santiagueño y que tendrá un nuevo episodio el Festival por amor al sol.
“Yo nunca había ido a Santiago del Estero y Peteco siempre me decía que tenía que ir al Cumpleaños de la Abuela Carabajal. Unos años después Demi me convenció, y ahí me crucé con Juan Saavedra, los veía tocar y bailar y la mandíbula me daba con el piso. Desarrollé muchas relaciones, con Los Arcanos por ejemplo o con Santi Suárez que me voló la cabeza, su poética, su manera de cantar, su personaje me parece increíble. Y me dieron el honor de hacer Los últimos discos de La Brasita. Ir a este festival significa encontrarme con una muestra de lo mejor que tiene Santiago ahora, es la expresión del Santiago de ahora”.
Rec & Roll
Siendo un hombre de la época analógica, su conocimiento es basto y tuvo que aggiornarse, por supuesto, a los tiempos digitales que corren. Toda una épica urbana y humana que narra muy bien en su necesario libro ‘Rec & Roll’ (2017, Penguin Random House Grupo Editorial).
“Me está dejando mucho más de lo que imaginaba ese libro, yo no soy un gran lector ni escritor, soy de bajo consumo de lo literario, tal vez me paso meses trabajando con un disco y no quedo pegado a las letras, tiene que ser muy notable para que yo le preste más atención que a la música. Por eso cuando me dicen los que me conocen que al leer el libro es como si estuviesen escuchando mi voz, quiere decir que el trabajo de todo el equipo comandado por mi hija estuvo muy bien realizado”.
El proceso del libro nació en 2012 y fue pensado para registrar algunas de las tantas historias que Mario había vivido en su carrera acompañando a los grandes músicos de nuestro rock, tal vez para compartir en internet y nada más. Y en pleno auge de las redes sociales, al enterarse gente de la editorial que estaban trabajando en eso, no dudaron en convocarlos para un libro. “Tuvo una buena estrella, arrancó en un buen momento y por eso ha tenido la respuesta que ha tenido. Yo no quería que sea un libro técnico, sino que lo pueda leer y disfrutar un laburante cualquiera que le guste Charly, Los Redondos, Fito o Soda, y que no entienda nada de esto, pero que se entere de algunas intimidades, y de paso se interese por cómo se hace un disco. He recibido cientos de cartas de gente que le ha encantado”.
Repleto de jugosas anécdotas de cómo llegó a grabar o mezclar con Los Redondos, Serú o los Fabulosos Cadillacs, ‘Rec & Roll’ se disfruta desde la primera página. Y contiene una anécdota notable con el mismísimo Luis Alberto Spinetta cuando lo convocó para grabar Los Socios del Desierto, ese disco doble que haría historia. Breuer estaba pasando por un mal momento económico, muy malo para ser justos, y Luis Alberto se enteró. Al momento de pagarle, le dio más de lo que habían acordado. Mario se lo hizo notar y El Flaco dijo: “No, esto es lo que vale tu trabajo. Y tu trabajo vale mucho más, pero yo solo puedo darte esto”. Maravilloso.
“Spinetta era una persona muy generosa desde todo punto de vista, en el libro cuento una historia desde el lado económico, pero la generosidad de él aparecía al compartir su risa, su buen amor, su comida, su arte. Sus historias hablan de una gran persona. Yo no sé si él era consciente del tamaño de su paso por nuestras vidas, de su figura fundacional del rock nacional. Era tan generoso como humilde, y lo compartía toda de manera tan abierta…”.
Mario llegará nuevamente este fin de semana largo a Santiago cargando su sabiduría e historias de testigo y protagonista privilegiado. No se lo pierdan.


