El transporte público de Santiago del Estero suma un nuevo capítulo en medio de la crisis económica: el Honorable Concejo Deliberante de la Capital aprobó este martes la actualización del boleto único, que pasará a costar $1140, un incremento del 20% respecto de la tarifa vigente.
La decisión llega tras una semana de intensas gestiones, pedidos de los empresarios del sector y análisis exhaustivos por parte de los ediles, quienes buscaron equilibrar la situación del servicio y el bolsillo de los usuarios.
Los empresarios del transporte habían solicitado llevar el boleto a $1460, argumentando caída del corte de boletos entre el 50% y el 55%; incremento sostenido de costos, especialmente combustibles; quita de subsidios nacionales; y la “competencia desleal” de aplicaciones de transporte sin regulación municipal.
En ese marco, los concejales del oficialismo resolvieron aplicar una actualización menor a la requerida. El presidente del HCD, Humberto Santillán, confirmó que el valor aprobado -$1140- busca ser un punto medio entre las necesidades operativas de las empresas y el impacto directo sobre miles de usuarios.
El incremento se suma a otros ajustes realizados durante el año y genera preocupación entre trabajadores, estudiantes y jubilados, para quienes el costo del transporte representa un gasto esencial.
No obstante, se espera que la ordenanza ratifique la continuidad de los beneficios para el bono estudiantil primario y la gratuidad para personas con discapacidad, tal como se dispuso en anteriores actualizaciones tarifarias.
TRATAMIENTO PARALELO EN LA BANDA
Mientras en la Capital el incremento quedó aprobado y a la espera de su promulgación por parte del Ejecutivo Municipal, en La Banda el pedido de actualización también fue recibido, aunque el tratamiento se postergó debido a que los concejales bandeños no sesionaron en la fecha.
La suba del boleto entrará en vigencia una vez que la ordenanza sea promulgada por el municipio, lo que podría ocurrir en las próximas horas. Con esta medida, la ciudad intenta sostener un servicio clave en un contexto económico complejo, aunque el ajuste vuelve a poner en el centro del debate la sostenibilidad del sistema y su impacto en el bolsillo santiagueño.
