Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
Es injusto quedar afuera de la Libertadores con 11 puntos, muy injusto (hay que remontarse al 2007 para encontrar un caso similar). Es una pena perder el invicto en la última fecha y no clasificar a los octavos, claro que sí. Pero haga este ejercicio: si antes de comenzar la Copa (compartiendo zona con Flamengo y Liga) le decían que iba a quedar en Sudamericana, creo que firmaba con los ojos vendados. Hoy duele porque se llegó con una enorme chance en el cierre de la zona, con tres resultados posibles ante Liga, pero no se consiguió ninguno. El 3 a 0 es exagerado por donde se lo mire, pero el fútbol nos demuestra, una vez más, que la contundencia no se consigue en la despensa de la esquina.
De Felippe puso lo mejor que tenía para visitar a un rival que se había quedado sin técnico días previos. Había urgencia en Liga, pero tenía un aliado invaluable: los 2800 metros de altura que tiene Quito. El primer cuarto de hora fue frenético, con un Ferroviario que pudo abrir el marcador, pero sucedió lo que no debía pasar tan rápido: un gol de Liga en los 15 iniciales. Ambos tenían falencias atrás, pero ellos golpearon primero.
Posteriormente, Galván dejó el medio (estuvo muy impreciso) y fue al fondo para armar una línea de 5. Ahí se dio el partido que imaginó De Felippe: ritmo lento con posesión y no los sacudones que proponían Angulo y Perelló. Sin embargo, Alzugaray aprovechó un descuido gigante del fondo ferroviario y definió con gran jerarquía para poner la ventaja que necesitaban los ecuatorianos y cumplir con la maldita ley del ex.
¿Por qué Don Omar sacó en el entretiempo a Angulo y Perelló? ¿Se enojó por algo puntual? ¿No cumplieron sus peticiones? Como sea, parecieron cambios apresurados, teniendo en cuenta que en el 1T habían generado algunas chances. El equipo se volvió espeso, previsible, más aún tras el tercero de Liga, y solo se mostró inquietante el uruguayo Quagliatta. En el 2T dio la sensación que Central dependía más de algún milagro de Táchira en el Maracaná que lo que podía hacer en la altura de Quito.
Es tarde para lamentarse de las chances desperdiciadas en Venezuela, a sabiendas que esto se definía por diferencia de gol en la última jornada. Pero ya está, ahora hay que descansar y apuntarle a Cerro Largo de Uruguay por los playoffs de la Sudamericana. Empezar la serie en Santiago y definir en el Centenario de Montevideo desde mediados de Julio. El camino internacional para el Ferroviario no ha terminado. Ya no tendrá las grandes luces que brinda la Libertadores, pero la Copa Sudamericana se vislumbra como una gran oportunidad de seguir sumando experiencia en el fútbol continental. Será tarea ahora de los dirigentes darle las mejores herramientas a un entrenador que, con innumerables aciertos y unos pocos errores, puso a Central Córdoba a discutir en la mesa de los grandes de América.
