La Catedral Basílica Nuestra Señora del Carmen fue escenario de una emotiva celebración religiosa con motivo de la entronización de la imagen de San Charbel Makhlouf, uno de los santos más venerados de la Iglesia Maronita, cuya figura convoca a miles de devotos en todo el mundo por su vida de oración, humildad y entrega espiritual.
La ceremonia reunió a numerosos fieles santiagueños, integrantes de la comunidad libanesa y autoridades civiles y eclesiásticas, quienes participaron de una jornada marcada por la fe, la devoción y el fortalecimiento de los vínculos culturales y religiosos entre Santiago del Estero y el Líbano.
La misa fue presidida por el cardenal y arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic Iglic, y concelebrada por monseñor Juan Habib Chamieh, eparca de Buenos Aires de la Iglesia Católica Maronita. Además, contó con la presencia de la embajadora del Líbano en Argentina, Sonia Abou Azar, quien acompañó este significativo acontecimiento para la comunidad maronita.
Entre las autoridades presentes se encontraban el gobernador Elías Suárez, el senador nacional Gerardo Zamora y la intendenta de la Capital, Norma Fuentes, junto a funcionarios provinciales y municipales.
Uno de los momentos más conmovedores de la celebración fue la presentación de las reliquias de San Charbel, trasladadas especialmente por el padre Maroun Chalita. La presencia de estos objetos sagrados permitió a los asistentes vivir un profundo momento de oración y recogimiento, renovando su fe a través de la veneración al santo libanés.
Con la entronización de su imagen, la Catedral Basílica incorpora un nuevo espacio de devoción que permitirá a los fieles acercarse a la figura de San Charbel, reconocido mundialmente por los numerosos testimonios de fe y milagros atribuidos a su intercesión. La ceremonia representó además un gesto de encuentro entre culturas y tradiciones religiosas, reafirmando la histórica presencia de la comunidad libanesa en Santiago del Estero y su aporte a la vida social, cultural y espiritual de la provincia. En un clima de profunda emoción, los presentes compartieron una celebración que quedará como un acontecimiento significativo para la Iglesia local y para los devotos del santo maronita.




