Por Rubén “Gringo” Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
Era una final con Tigre y la única buena noticia es que no se perdió. El gol del debutante Angulo le permite seguir respirando a un club que está en coma, desde lo futbolístico e institucional. Se cortó la racha de derrotas en la Liga Profesional y un punto de visitante siempre suma.
Cuando Tigre anotó a los 18 segundos de partido muchos hinchas se habrán golpeado la cabeza contra la pared. Mas aun cuando vieron que Florián Monzón metió una rabona divina y aquí en Santiago no podía controlar una pelota. ¡Increíble! De un saque del medio de tu propio equipo nació el gol del rival. Era para apagar la tele o la radio y acostarse a dormir.
En el primer tiempo la sacó barata Central, ya que el equipo de Domínguez no aprovechó sus opciones para liquidar el partido. Otra vez se vinieron imágenes del juego ante Platense en el cual daba la sensación que el Ferroviario nunca llegaría al gol. Además, en el fondo volvieron las falencias en el retroceso que parecían olvidadas.
Ya en la segunda mitad los ingresos de Cabrera y Angulo le dieron al equipo otra dinámica y más empuje. Central estaba cerca en el resultado, pero desde el juego no hacia méritos para empatarlo. Aprovechó Angulo una jugada sucia en el área rival y marcó el empate; inclusive minutos después el conjunto santiagueño acarició la victoria, más aún cuando el Matador se quedó con uno menos.
Un mal control de Vázquez generó la expulsión de Abascia y después Central casi lo pierde todo. El 1 a 1 trae un alivio momentáneo porque el funcionamiento no ilusiona, sobre todo porque al equipo le cuesta cuando sus adversarios se cierran. Si la idea es romper por afuera para terminar por adentro, la falta de un 9 termina siendo determinante para que la posesión sea estéril.
Estos jugadores deberán demostrar que no son desechos (concepto que no es mío, lo señaló la Secretaría Técnica en el comunicado de presentación de su “filosofía futbolística”) y deberán hacerlo jugando 20 finales para evitar un descenso. La mayoría son jóvenes y deberán lidiar con problemas que se acarrean desde hace años. Al único club que se le ocurre renovar casi todo el plantel a mediados de año, cuando ya lo había hecho en enero es a Central Córdoba. Algunos iluminados quieren implementar un proyecto nuevo con la soga al cuello y festejan pelear el descenso con un plantel más barato. Que los dioses te ayuden, Central.
