Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
Central Córdoba ganó por primera vez en su historia en el Coloso “Marcelo Bielsa” y hundió aún más a un Newell’s que no vive sus mejores tiempos. El conjunto de De Felippe remó desde atrás siempre y trajo a Santiago 3 puntos que sirven para seguir afianzándose como equipo y engrosar los promedios de cara al futuro.
Luego del descanso que sirvió y mucho, el Ferroviario se presentó en Rosario con línea de 5 y con Vega y Florentín repartiéndose el medio. La Lepra tomó el timón del juego desde el arranque, por necesidad y obligación, aunque sus intentonas eran sobre todo de media distancia. En tanto, Central se mostraba agazapado e intentando contraatacar con jugadas conducidas por Atencio. El elenco santiagueño ya demostró que se adapta bien a diversos roles: si hay que adueñarse del balón lo hace y si hay que arremangarse para cubrir espacios hacia atrás con la posesión del rival, también puede hacerlo. Es decir, el equipo de Don Omar está cada vez más maduro para leer los momentos del partido.
El poema de Silvetti fue respondido por una poesía de Atencio. Dos golones para irse al descanso, pero con la sensación que la visita era un equipo más aplomado. El gol rápido del local en el complemento -jugada preparada tras un tiro libre y descuido en el fondo ferroviario- hizo reaccionar rápido a De Felippe que metió variantes y rompió la línea de 5. El empate llegó más temprano que tarde, ya con un Florentín dueño del partido (el paraguayo jugó de menor a mayor).
Con un 4-4-2 bien ofensivo en cancha (Angulo y Benítez por las bandas y un doble 9), Central acarició el tercero varias veces hasta que lo consiguió con un cabezazo de Cabral. El 2-3 faltando 15 minutos desesperó al elenco rosarino, que lo fue a buscar más con vergüenza que con fútbol. Ingolotti, Abascia y Valdez se transformaron en el “Triángulo de Las Bermudas” y a otra cosa mariposa.
Cuando uno recuerda las pésimas etapas de Balbo y González Vélez piensa que eso fue hace mucho tiempo. Pero no, fue este año. Que Omar De Felippe haya logrado cambiar el libreto de una película horrenda, tiene un mérito enorme. En esta era la gente se acostumbró a que el equipo sume y sume. Pero más allá de los números, también contagia desde el rendimiento. Hoy Central Córdoba es un equipo competitivo. Y el fútbol argentino todo está empezando a reconocerlo. Por la ilusión y por el sueño que todos ya sabemos, hay que ir a Mendoza. Pase lo que pase, este equipo no los va a dejar tirados.
