Por el Gringo Ceballos
Especial para Noticias del Estero
Hay una falacia que señala “el 2 a 0 es el peor resultado”. Si uno tenía como parámetro lo que le había sucedido a Central Córdoba en sus dos últimos partidos de visitante, lo podría haber tomado como cierto. No obstante, el Ferroviario ante Huracán pudo demostrar que con concentración y mayor contracción en la marca se puede sostener un 2 a 0. El equipo de Madelon le ganó bien al Globo y pudo festejar su cumpleaños como corresponde.
El DT ferroviario siguió apostando a la base de jugadores que tuvo una seguidilla de partidos en los últimos 15 días y controló a un rival que cuenta con un plantel más que aceptable y con cierta jerarquía en posiciones ofensivas. Dentro de una marcada paridad, pero con un Central de mejores argumentos ofensivos, llegó el primero de Lucas Besozzi (gol muy similar al que marcó ante Colon). El 0-1 obligó a Huracán a acelerar en el campo rival, pero el elenco santiagueño no sufrió sobresaltos.
El implacable cabezazo de Maciel para el 2 a 0 fue un mazazo para la visita, pero no otorgaba la tranquilidad necesaria en el Terrera a sabiendas de los últimos antecedentes. En el complemento lo del conjunto de Battaglia fue flojísimo, con una tenencia improductiva y tediosa no preocupó nunca al dueño de casa. Inclusive Farioli pudo haberlo cerrado antes en un mano a mano, pero definió muy mal.
Central Córdoba apeló a una fórmula que ya le dio réditos ante equipos de mayor posesión: ocupación de espacios en su propio campo, despliegue rápido por la bandas y llegadas por sorpresa al corazón del área. La solidez defensiva y la contundencia en ataque son valores que, repetidos en el tiempo, formatean a los buenos equipos. Además, el local tuvo varios jugadores por arriba de los 6 puntos: muy bien la zaga central, el arquero Mansilla dio garantías en las pelotas aéreas, Maciel es un motorcito, Besozzi sigue siendo desequilibrante, Farioli no fue tan lagunero y Gamba molesta a cualquier defensa. Con buenos rendimientos individuales, el funcionamiento colectivo se logra más fácilmente.
El elenco santiagueño no mostró una sola cara a lo largo de la Liga. Por momentos es un equipo rocoso y difícil de entrarle, en otros tuvo contraataques mortales; en algunos le costó ponerse el traje de protagonista y a veces comete errores impropios de un equipo de Primera División. En ese contexto irregular su sumatoria es aceptable (40% de los puntos en juego). Lo único que no puede hacer este equipo es relajarse, la soga siempre está rozando el cuello.
