Quince adolescentes santiagueños que finalizaron la escuela primaria en zonas rurales del interior provincial viven por estos días una experiencia inolvidable: conocer el mar por primera vez. Los chicos, de entre 13 y 14 años, llegaron a la ciudad de Mar del Plata para disfrutar de varios días de paseo y actividades junto a sus docentes.
Los estudiantes provienen de escuelas rurales de los departamentos Avellaneda y Villa Atamisqui y forman parte de una delegación que permanecerá en la ciudad balnearia hasta el viernes, recorriendo distintos lugares y participando de actividades recreativas.

En su primer día en la ciudad, luego de recorrer algunas calles y conocer el centro, los chicos llegaron a la playa de La Perla, donde pudieron cumplir el sueño que muchos esperaban desde hace tiempo: pisar la arena, correr hacia la orilla y meterse al agua entre las olas del mar.
El viaje fue posible gracias al trabajo solidario de la Asociación Civil “Presente Escuelas Rurales”, integrada por médicos que cada año viajan desde la ciudad de La Plata hacia comunidades rurales de Santiago del Estero para brindar atención sanitaria y acompañamiento social.
Marcelo Bousquets, uno de los médicos que integra la organización y que acompaña a la delegación, explicó que la iniciativa surgió a partir del vínculo que mantienen con estas comunidades desde hace varios años.
“Son chicos que viven en zonas muy alejadas, en parajes del monte, donde muchas veces no cuentan con servicios básicos. Cuando surgió la posibilidad de traerlos a conocer el mar nos pareció una experiencia única para ellos”, comentó.
La estadía en Mar del Plata también fue posible gracias a la colaboración de Ana María, propietaria del Hotel Brunetti, quien ofreció alojamiento y pensión completa para toda la delegación durante los días que permanecerán en la ciudad.
Además de disfrutar de la playa, el grupo tiene previsto visitar Laguna de los Padres y otros atractivos turísticos, en una agenda pensada para que los chicos puedan conocer distintos lugares de la ciudad.
La delegación está integrada por los estudiantes, docentes de las escuelas rurales y algunos padres que acompañan el viaje, junto a profesionales de la asociación.
Entre juegos en la arena, carreras hacia el agua y risas frente al inmenso horizonte del mar, los adolescentes santiagueños viven una experiencia que seguramente quedará guardada para siempre en su memoria.
