El estreno de la obra “La hermana infame”, el próximo domingo 9 de junio en la sala porteña Nun Teatro Bar, marcará el debut como directora de Elena Acuña, actriz santiagueña radicada desde hace más de 20 años en Buenos Aires.
“Estoy feliz, ansiosa, angustiada y muy movida, con todas las emociones a flor de piel a raíz del del debut como directora de esta obra que la venimos trabajando desde octubre del año pasado y en unos días saldrá a la luz”, expresó Elena en diálogo con NOTICIAS DEL ESTERO.
La flamante directora recordó que “La hermana infame” comenzó a gestarse tras el encuentro casual con Gilda Scarpetta, actriz que protagoniza la obra. “Estábamos sellando un pacto, estábamos encontrándonos porque sin darnos cuenta estábamos buscándonos; ella continuó en su bici por un lado y yo por el mío por otro, pero ese día íbamos por el mismo camino”, recuerda.

Tres meses exactamente, en agosto del 2023, mientras festejaban el Día de las Infancias comenzaron a moldear el proyecto teatral al que se sumaría Sebastián Suñe, para hacerse cargo de la dramaturgia.
“Fue lo más acertado y más lindo que nos pasó porque tiene una sensibilidad, un corazón y una mano para escribir, porque se necesitan todos esos condimentos para esta belleza que solo él podía hacerlo”, cuenta Elena sobre los aportes que realizó Suñe a la obra.
Con el correr del tiempo se sumando más gente. Además de Elena Acuña (Dirección), Gilda Scarpetta (Actriz) y Sebastián Suñé (Dramaturgia), el equipo hoy se encuentra integrado por Vera Aricó (Vestuario y escenografía), Leticia Barbitta (Visuales), Mauro Conde (Música original), Matías Sendón (Diseño de iluminación), Leticia Barbitta (Asistencia artística), Carola Parra (Producción) y Aymará Abramovich (Diseño de movimientos)
SOBRE LA OBRA
Gilda decide homenajear a su hermana Sofía con una obra de teatro que narra la relación entra ambas. Pero la trama de la obra lejos está de esos homenajes edulcorados a los que estamos habituados. No, la trama obedece casi a los chispazos de la memoria, a los pequeños detalles de la vida compartida de estas hermanas, a las discusiones, a los silencios entre ambas. No se centra en la transición de género de Raúl a Sofía. Sí se cuenta el evento, pero desde la óptica de Gilda. No todo es tan cierto en este relato, casi como lo que ocurre con nuestros recuerdos: ¿cuánto es real? ¿cuánto ocurrió de verdad y cuánto hemos inventando? ¿Acaso importa?
La hermana infame es un monólogo por momentos descarnado, una mirada que dista mucho de esa benevolencia con la que recordamos a nuestros muertos.
