Paola es mamá de Jonás, de 6 años. Junto con su marido dieron positivo de covid y hasta hace una semana atrás su mayor preocupación era cuál sería el mejor regalo para su madre para este 18 de octubre. Jamás se imaginó que este domingo la encuentre aislada en su casa, lejos de todos y tratando de superar la angustia y los síntomas leves de la enfermedad.
Sin embargo, lo que se presumía sería un día más del encierro en su casa del barrio Colegiales de Clodomira, cambió cuando a media mañana escuchó que la llamaban desde la vereda; abrió la ventana y se encontró con sus hermanos y sobrinos, cargados con regalos y una bandera con un colorido “Feliz día Mamá Pao”.

“Se me llenaron los ojos de lágrimas, de la emoción, de la alegría, porque en este momento que es difícil para nosotros es gratificante recibir este tipo de regalos. Al final, mi día de la madre fue mucho mejor de lo que imaginaba”, expresó Paola Fernández en una entrevista telefónica con Noticias del Estero.
Sus padres, hermanos y sobrinos los acompañan desde el primer día. Los asisten con las cosas que necesitan a diario, que las depositan junto a la puerta de su casa, en el mismo lugar donde este domingo dejaron los regalos para Mamá Pao.
Ella fue concejal en Clodomira y actualmente es profesora en el Colegio Secundario de Antajé. Es la mayor de cinco hermanos. Hija de una docente rural y por su condición de ser “la más grande” siempre se sintió a cargo de los más chicos, lo que explica el cartel de “Mamá Pao”.

Ya más tranquila después de tanta emoción, confiesa que cuenta los minutos que faltan para salir del aislamiento. No tanto por el encierro, sino por el temor al covid, aunque ella y su marido tuvieron sólo algunos síntomas y su cuadro general es bueno. Jonás la pasa mejor, totalmente asintomático.
“Me levanto a la madrugada para ver si mi hijo tiene fiebre, porque siempre estoy con ese temor”, asegura.
“La verdad es que me duele ver que todavía hay gente que cree que esta enfermedad no existe. Nos tocó a nosotros y a muchos otros en Clodomira y en toda la provincia. Es algo que antes lo veíamos desde lejos, sentía que no nos iba a llegar nunca, pero nos tocó y no es agradable, para nada”, expresó.
El primero en dar positivo en la familia fue su marido, uno de los tantos policías que a diario están expuestos al contagio por su trabajo.
“Lo primero que hicimos fue avisar a la familia y a los vecinos, a través de mensajes, para que tomen los recaudos y tranquilizarlos, porque no nos sentimos culpables de nada. Estar enfermo de covid no es un pecado, porque no nos contagiamos en una fiesta ni en una reunión clandestina”, remarcó.
Paola y familia terminaron el Día de la Madre en el patio de la casa, relajados los tres, mirando el cielo estrellado de Clodomira. Escapando al calor y contando los minutos para llegar al final de su aislamiento.
