Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
Hace rato que no se ve a un entrenador meter tanta mano en un equipo cuando recién arranca un campeonato. De Felippe, en su afán de encontrar la mejor versión de su equipo, ya va utilizando a 25 jugadores. Y solo van dos fechas de la Liga Profesional y un partido de Copa Sudamericana. ¡Es un montón! Algunos podrán estar de acuerdo con la rotación constante hasta que encuentre lo que pretende; y otros criticarán la decisión ya que muchos jugadores pierden confianza y hasta sienten una presión extra sabiendo que si no rinden en un tiempo tal vez los saquen. Con ese modus operandi no perdió todavía, pero tampoco ganó. Lo que sí es cierto es que en Tucumán mejoró el rendimiento con respecto a los dos primeros partidos.
Sin Florentín ni Cufré por cuestiones judiciales y con Pillud, Trindade y Zalazar por primera vez, el conjunto santiagueño se mostró atrevido en el comienzo. Perelló usufructuó su velocidad, pero careció de definición. Aguerre dejó un rebote en el área y Díaz no perdonó. Parecía demasiado premio para los de Pusineri.
Alfonso no funcionó detrás del 9 y Galván como volante central no va más. Salvó las corridas de Perelló no había de qué aferrarse para llegar al empate; pero en el entretiempo los ingresos de Juárez, Besozzi y Cabral le dieron otra prestancia al equipo.
Besozzi por izquierda se la jugaba en los duelos con Martínez, Cabral obligó a Heredia a retroceder y ahí el “Pupa” aportó más, pero el que cambió realmente al elenco santiagueño fue el “Ajito” Juárez. Con mucha presencia y gran dinámica se adueñó del mediocampo. Aportó en la contención y repartió mejor el juego. Entró y le demostró al DT que tiene jerarquía para ser el socio de Florentín y para que Galván sea considerado lo que es: marcador central.
El cabezazo de Perelló (se hizo amonestar tontamente sacándose la camiseta en el festejo), tras gran centro de Besozzi, le puso justicia al resultado. Al local le anularon correctamente un gol a instancias del VAR y el cierre estuvo entretenido porque podía habérselo llevado cualquiera. El pitazo final dejó un sabor más dulce en el Ferroviario, porque no se perdió de visitante el clásico, pero sobre todo porque el equipo mejoró bastante con respecto a la pálida imagen dejada ante Aldosivi y replicada ante Cerro Largo. ¿Seguirá escarbando De Felippe o ya obtuvo algunas conclusiones? Veremos que propone en Uruguay.
