El paraje de Vinal Esquina, departamento General Taboada, fue testigo de un gran acto de amor que movilizó a toda la comunidad.
Luján y Alfredo recorrieron casi 700 kilómetros para unir sus vidas ante Dios en suelo santiagueño y, a su vez, fueron los primeros en celebrar su boda en la Iglesia Bautista, ubicada en el paraje situado a unos diez kilómetros de Añatuya. El pastor Walter Cortez fue el encargado de casarlos.

La llegada de la novia no pasó desapercibida: arribó a la iglesia en una zorra y acompañada por jinetes. La mujer recorrió varios metros e ingresó a la Iglesia donde lo esperaba su futuro esposo en medio de aplausos y muestras de afecto.

La feliz pareja tiene cuatro hijos y reside en la localidad de Granadero Baigorria, provincia de Santa Fe. Desde allí eligieron compartir este momento especial junto a esta comunidad ya que poseen un fuerte vínculo con su gente.

Junto a sus hermanos en la Fe de Añatuya, “prácticamente todos los años van a misionar y llevan adelante un trabajo de constante apoyo espiritual”, indicaron los vecinos.
Por su parte, Luján tiene raíces santiagueñas y una historia bastante particular: después de muchos años y de intensa búsqueda, pudo conocer a su madre en la provincia.

Al oficio religioso y posterior brindis asistieron vecinos no solo del lugar sino también de toda la zona.
El pastor Cortez expresó en la oportunidad que “el casamiento de Luján y Alfredo fue emocionante y una bendición para el lugar”.
