El senador santiagueño expresó su desacuerdo con el proyecto que obtuvo media sanción en la Cámara alta. Advirtió sobre las nuevas responsabilidades que asumirían las provincias y cuestionó los cambios en el funcionamiento de los equipos interdisciplinarios.
El senador nacional por Santiago del Estero, Gerardo Zamora, cuestionó la reforma de la Ley de Salud Mental aprobada por el Senado de la Nación durante la madrugada de este viernes, al considerar que la iniciativa no garantiza los recursos necesarios para su implementación y modifica aspectos centrales del abordaje interdisciplinario de la atención.
El proyecto, impulsado por el Gobierno nacional, obtuvo 42 votos a favor y 21 en contra y fue girado a la Cámara de Diputados, donde deberá continuar su tratamiento antes de convertirse en ley.
Durante el debate, Zamora advirtió que las modificaciones propuestas trasladan nuevas responsabilidades a las provincias sin asegurar, a su entender, el financiamiento correspondiente.
“No es posible asignar nuevas obligaciones a las provincias sin los recursos para cumplirlas”, sostuvo el legislador santiagueño, quien vinculó esta discusión con la distribución de responsabilidades entre el Estado nacional y las jurisdicciones provinciales.
En una publicación posterior a la sesión, resumió su posición con una frase: “Sin recursos no hay derechos, y sin federalismo no hay país”.
Objeciones
Además del financiamiento, Zamora planteó diferencias con el enfoque de la reforma, particularmente en lo referido al funcionamiento de los equipos de profesionales que intervienen en la atención de personas con padecimientos de salud mental.
El senador cuestionó que la iniciativa otorgue mayor protagonismo a la especialidad psiquiátrica y advirtió sobre sus posibles consecuencias para el trabajo interdisciplinario.
También recordó que había presentado un proyecto alternativo orientado a ampliar la oferta de dispositivos de atención para pacientes, que, según señaló, no fue considerado durante el tratamiento legislativo.
Para Zamora, la discusión no debería limitarse a modificar los criterios de internación o la intervención de los profesionales, sino que también debe contemplar la disponibilidad de servicios, equipos y recursos para garantizar la atención en todo el país.
Modificaciones
La iniciativa introduce modificaciones en los criterios para las internaciones involuntarias, la intervención de profesionales de la salud y el tratamiento de distintas problemáticas vinculadas con la salud mental.
Entre los principales cambios se contempla la posibilidad de disponer internaciones involuntarias ante situaciones de riesgo grave, con intervención médica y posterior evaluación de un equipo interdisciplinario.
El texto también amplía el abordaje de las adicciones para incluir problemáticas como la ludopatía, establece disposiciones específicas para la atención de niños y adolescentes y contempla dispositivos de atención ambulatoria y comunitaria.
Uno de los puntos que generó mayor discusión fue el financiamiento. Durante las negociaciones se incorporaron previsiones de cooperación económica entre la Nación y las provincias, con recursos contemplados en el Presupuesto Nacional.
Sin embargo, Zamora mantuvo sus objeciones al considerar que las modificaciones no resuelven adecuadamente las necesidades de implementación en las distintas jurisdicciones.
Cómo sigue
El debate sobre la reforma puso de manifiesto diferencias respecto de cómo mejorar la atención de la salud mental en Argentina.
Mientras el oficialismo defendió los cambios como una herramienta para intervenir ante situaciones de riesgo y ampliar las posibilidades de atención, distintos legisladores plantearon reparos sobre los recursos disponibles, la organización de los servicios y el papel de los equipos interdisciplinarios.
Tras la votación, Zamora anticipó que continuará trabajando en una propuesta legislativa que contemple las necesidades de las provincias.
La reforma cuenta por ahora con media sanción y deberá ser debatida por la Cámara de Diputados.
