Por “Gringo” Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
Central Córdoba dio un paso gigantesco en pos de la clasificación a Octavos de Final ganándole a Deportivo Tachira 2 a 1 en Venezuela. Con estos 3 puntos, el conjunto de Omar De Felippe quedó como único líder de la Zona C de la Copa Libertadores, y le alcanzará un empate en Quito para meterse entre los 16 mejores (inclusive puede abrochar el pasaje el jueves si es que Flamengo no vence a la Liga).
El ingreso de Gómez por Quagliatta fue lo único diferente con respecto al partido ante Flamengo. Ante un rival con una formación mixta y sin ningún tipo de ilusión, el Ferroviario tomó el timón del partido, aunque abusó con pelotas largas en el comienzo. No obstante, se notaba que el local tenía fragilidad defensiva y tal es así que Perelló corrió un despeje de Rivero y ganó una expulsión al ser bloqueada con la mano su definición.
El gol de Galván aprovechando la desidia de los venezolanos puso a Central ante un escenario inmejorable: ganar por la mínima teniendo un hombre de más. Pero nunca supo aprovechar esas ventajas. El egoísmo, la displicencia y las imprecisiones en los últimos metros fueron los defectos de un elenco santiagueño que no pudo cerrar el partido. Tal es así que hubo discusiones antes de irse a los vestuarios y el DT tomó la sartén por el mango: afuera un desganado Angulo y Heredia (también podría haber salido Perelló).
El dueño de casa con algunos cambios y mucha vergüenza deportiva buscaba denodadamente la igualdad, mientras Central no podía y no sabía usufructuar el hombre de más en cancha. Creo que todos sabíamos que le iban a empatar y eso pasó a falta de 15 minutos. ¡Era para matarse! Mientras algunos seguían golpeándose la cabeza llegó un centro exigido de Martínez que Verón mandó adentro con estupenda definición. Otra vez arriba y ahora no había que dejarlo escapar.
Un cabezazo de ellos que dio en el travesaño sobre el final provocó taquicardias masivas, pero estaba escrito: Central Córdoba debía ganar. Ellos quedaron con 9 por impotencia y el Ferroviario terminó celebrando una victoria trabajosa pero innecesariamente sufrida. Abascia -un león en el cierre- y Verón -en estado de gracia- terminaron siendo los más destacados en un equipo que ganó sin jugar bien. Poco importa a esta altura el funcionamiento; el objetivo más importante de este semestre está tan cerca que sería un pecado dejarlo escapar.
