Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
A pesar de haber jugado un buen primer tiempo, Central Córdoba cayó ante San Lorenzo por la mínima. El equipo de Pusineri volvió a quedar en 0 ofensivamente hablando y perdió el segundo partido en tres fechas. La sequía en el arco rival es el aspecto fundamental a corregir para empezar a ganar confianza.
Repitiendo el mediocampo que terminó jugando en Tucumán, el Ferroviario se plantó con un 4-4-2 en el Bidegain. Quiroga como lateral por la izquierda y un doble 9 arriba. El equipo se mostró compacto y controlando al local, que nunca pudo poner en peligro la valla defendida por Aguerre. Inclusive se mostró peligroso cuando pudo ensayar algunas contras, impacientando al público azulgrana.
Hubo una buena presión sobre Perruzzi y Tripicchio y eso le impidió a San Lorenzo tener una salida limpia. En un par de ocasiones también obligó a Romaña a perder pelotas en el fondo. Cuello estaba enmarañado en ataque y Cerutti se dedicó a simular infracciones. Lo del conjunto santiagueño en esa primera mitad fue realmente bueno, de lo mejor que mostró en el incipiente torneo.
Damián Ayude movió el banco en el entretiempo y su equipo entró con otra enjundia. Por el contrario, a Central se lo notó dormido y sin la dinámica del primer tiempo. Una jugada que parecía evaporarse terminó en gol del Ciclón que aprovechó el quedo del fondo santiagueño. Una lástima porque previamente Varaldo había tenido un remate frontal desde la medialuna, pero le terminó dando una masita a Gil. El 1 a 0 era injusto, pero los partidos se ganan con goles.
A pesar de las variantes de Pusineri mandando a Santos, Laprida y Barrera a la cancha, a la visita le costó generar opciones. Por falta de inventiva y juego aceitado, lo de Central solo fue empuje y voluntad. Un agarrón a Michael Santos no cobrado en el área (que seguramente no será mencionado por los medios hegemónicos) fue la polémica de la tarde. El partido fue agonizando y el Ferroviario parecía estar lejos del empate desde el juego, más allá que la diferencia era solo un gol. El desarrollo del complemento y la consumación de la derrota vuelven a desnudar a un elenco santiagueño demasiado anémico en los últimos 30 metros del campo.
