Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
Dígame la verdad, ¿imaginó una victoria por dos goles después del primer tiempo que jugó Central Córdoba? Mas allá que en el fútbol nada es lineal, era muy difícil esperar una alegría tras el pésimo primer tiempo jugado por el Ferroviario. La doble ley del ex sancionada en el complemento a través de Barrera y Santos, le permitió al conjunto santiagueño obtener un triunfo mitigador ante Talleres.
Uno puede entender que Pusineri haya puesto ante Tigre una línea de 5, después de los dos golpes que había sufrido días antes. Una derrota ante el Matador hubiera sido fulminante. ¿Pero era necesario repetir esa postura ante los cordobeses? A la luz de los hechos, no. ¡De ninguna manera! Se vio a un equipo muy retrasado en el campo, recuperando la pelota a 70 metros del arco rival. Menos mal que a los de Tevez no le sobraron luces, sino tranquilamente se podrían haber ido con ventaja al entretiempo.
Se dio cuenta Pusineri en los vestuarios, mandó a Barrera al campo y rompió la línea de 5. Con el solo hecho de jugar 20 metros más adelante ya el equipo fue otro. Talleres no la manejaba con tanta comodidad y Central tenía más gente en terreno adversario. Santos ya no se sintió tan aislado y, a pesar que lo del Ferroviario no era deslumbrante, las sensaciones que dejaba el partido eran otras.
Un lindo gol de Barrera y un derechazo de Santos -le robó la cartera al defensor-, fueron puñaladas para un elenco visitante que se fue desmoronando como un castillo de naipes. El 2 a 0 era exagerado, pero meritorio para un Ferroviario que fue empujado por su gente, sobre todo en los momentos más complicados del juego. Realmente no le sobran goles a Central, por eso se gritaron tanto, por eso las caras en el final eran una mezcla de júbilo y alivio.
Ojalá que esta victoria permita sacarse una mochila pesada y sea el puntapié inicial para que el equipo se suelte. Es más fácil mejorar mientras se gana. Pusineri deberá suprimir sus temores, principalmente en casa. La línea de 5 puede servir en otros contextos, pero evidentemente esa estructura impide transiciones efectivas, especialmente si tenés obligaciones de mayor protagonismo. No se puede jugar siempre pensando solamente en tu arco.
