La pandemia aceleró los procesos y debates en muchos sectores de la sociedad y el comercio no quedó exento en estas discusiones, donde volvió a tomar fuerza la iniciativa que propone que los negocios trabajen en horario corrido durante los meses de invierno en Santiago del Estero.
El aislamiento y posterior distanciamiento social decretado para prevenir la propagación del Covid-19 en la provincia, modificaron un sinnúmero de hábitos entre los santiagueños y el horario corrido para hacer las compras fue uno a los que mejor se acostumbró.
En ese marco y tras el pase a la Fase 5 en Santiago del Estero, desde el Gobierno Provincial se les dio la libertad a los comercios a que retomen los históricos horarios de 8.30 a 13 y de 17.30 a 20.30, pero hubo un importante número de comerciantes y, sobre todo empleados, que lanzaron una campaña a través de las redes sociales impulsando la iniciativa de continuar trabajando en horario corrido.

Las razones son múltiples y más que justificables. El costo del transporte es uno de ellos, debido a que evitaría pagar cuatro pasajes de colectivos diarios, lo cual resulta significativo para la economía del empleado de comercio.
Otro motivo es que tanto empleados como comerciantes, están llegando a sus hogares cerca de las 22.30 o 23, hecho que afecta seriamente la vida familiar.
Desde la Cámara de Comercio desde hace tiempo se encuentran trabajando en propuestas a los fines de cambiar estas costumbres y hábitos de los santiagueños, impulsando el horario corrido para los meses de invierno, lo cual le significaría un cincuenta por ciento de ahorro en transporte para el empleado mercantil.
Otro de los argumentos sostiene que “en Santiago hay meses en que la siesta tiene temperaturas agradables” y consideran que “trabajar en horarios similares a los de Buenos Aires, hasta las 18 o 19, sería muy beneficioso para todos”.
La iniciativa propone además, para un escenario post-pandemia, evaluar la posibilidad de mantener los negocios abierto todos los días, pagando como corresponde a los empleados, para los meses de julio y diciembre; en tiempos donde “hay mucha concurrencia visitantes, para no perder la venta de turistas que pasan un sábado o un domingo y se encuentran con los negocios cerrados”.
Muchos comerciantes están convencidos que si las ventas no se hacen en un horario, tampoco se hará en otros, que se trata de una cuestión de costumbres.
El debate ya está instalado y el final es abierto. ¿Se termina la tradicional siesta santiagueña?
