Ahí está Gabriel Deck. Triste, pero con la frente en alto. Dedicando otro logro, desde el rincón del planeta en el que esté, a su gente y especialmente a Colonia Dora, su lugar en el mundo.
“Tortuga”, salido del humilde barrio 7 de abril de la ciudad ubicada en el departamento Avellaneda, fue uno de los grandes protagonistas del Mundial de China de Básquetbol. En el medio hubo escalas previas: Quimsa, San Lorenzo, Real Madrid y una sacrificada dedicándole a este deporte que tantas alegrías les trajo, pero que hoy le dio la espalda.
Igual se lo ve esperanzado, como sabiendo que tarde o temprano. Gaby reconoce que tenía una tristeza “terrible” en medio de lágrimas tras la caída con España por 95-75 en Beijing.
“Tengo una tristeza terrible por lo que ha pasado. El equipo se portó de 10 durante todo el proceso, nos vamos contentos por ese lado. No se dio el título y ojalá que podamos conseguir la posibilidad de otro podio en algún momento”, aseguró el santiagueño en una nota con TyC Sports, con lágrimas en los ojos.
Sin embargo, sostiene que “con el correr de los días nos vamos a dar cuenta con lo que hemos logrado. Ojalá podamos seguir así y marcar una línea para lo que viene”.
Deck recuerda además: “Esta camada viene jugando hace un rato, se nota en cada partido el compañerismo y esperamos estar así por muchos años más. Quiero mandar saludos a la gente, nos hubiera gustado llevarles la medalla de campeón pero no se pudo”.
Asimismo, el goleador argentino en la final, con 24 puntos, subrayó que todo el torneo se “identificó” con el equipo y que se fueron con la “frente en alta” del campeonato.
“Logramos el objetivo de Tokio, que era lo que teníamos en mente cuando vinimos. Le jugamos de igual a igual a España, que fue mejor esta tarde”, realzó por la clasificación de los Juegos Olímpicos 2020.
Además de haber hecho un gran papel desde lo deportivo, “Tortuga” se mostró a lo largo del torneo su humildad, como el mismo de siempre, con esa indisimulable tonada y picardía santiagueña, con la que conquistó a los argentinos con cada una de sus ocurrencias.
A ese chango los santiagueños le agradecemos haber puesto a la provincia y a su querida Colonia Dora en lo más alto del mundo. ¡Gracias chango!


