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“Hoy se pelea por una botella o un cartón”: la difícil realidad de los recuperadores urbanos

“Hoy se pelea por una botella o un cartón”: la difícil realidad de los recuperadores urbanos

La Universidad Nacional de Santiago del Estero renovó el convenio de cooperación con la Asociación Civil Comunitaria de Acción y Trabajos Independientes Horizontes, de la que forma parte la Comunidad de Recuperadores de Santiago del Estero (Coresa). El acuerdo busca fortalecer la gestión integral de residuos, promover la economía circular y acompañar el trabajo de quienes sostienen día a día una tarea clave para el cuidado ambiental y la inclusión social.

La renovación del convenio se enmarca en las acciones impulsadas a través del programa UNSE Verde, una iniciativa institucional orientada a reducir los impactos ambientales generados por las actividades universitarias y promover un modelo de desarrollo sostenible a través de la docencia, la investigación y la extensión.

A través de este acuerdo, la Universidad y la organización social desarrollarán actividades conjuntas de capacitación, sensibilización ambiental, recuperación y valorización de materiales reciclables, además de consolidar circuitos de recolección diferenciada dentro del ámbito universitario.

La decana de la Facultad de Ciencias Forestales, Nancy Giannuzzo, destacó que la renovación permite “reimpulsar acciones y visibilizar ante la comunidad este vínculo que tenemos desde hace tiempo con Coresa”, organización que se encarga de retirar y reincorporar al circuito productivo los materiales reciclables generados en la universidad.

“Esta simple acción de separar residuos implica impactos muy positivos desde lo social, porque permite que los recuperadores dispongan de ese material para su trabajo, pero también desde lo ambiental, ya que reduce la cantidad de residuos que llegan a los basurales y evita una mayor extracción de recursos naturales”, explicó en entrevista con Radio Universidad.

La docente remarcó además la importancia de profundizar la participación comunitaria en las campañas de reciclado. En ese sentido, señaló que cada jornada organizada por UNSE Verde permite recuperar más de 100 kilos de papel, además de otros materiales reciclables.

UNA REALIDAD CADA VEZ MÁS DIFÍCIL
Más allá de los avances institucionales, la situación económica actual golpea con fuerza a los trabajadores del reciclado.

José Ordóñez, referente de Coresa y recuperador urbano desde la infancia, describió un escenario marcado por el aumento de personas que recurren a la recolección de residuos como forma de subsistencia y por la caída sostenida de los precios de los materiales reciclables.

“Hoy la comunidad cartonera ha crecido por necesidad. Se ve mucha más gente en las calles juntando cartón, botellas o cualquier material que pueda venderse”, sostuvo.

Según explicó, el valor de los principales materiales reciclables sufrió fuertes reducciones en los últimos meses. “El cartón que antes se pagaba 200 pesos hoy está alrededor de 50 pesos, y la botella que se pagaba 400 hoy ronda los 250. Incluso hay materiales que directamente ya no tienen mercado”, indicó.

Ordóñez también señaló que muchas familias atraviesan una competencia cada vez más intensa por acceder a materiales recuperables. “Hoy hay una pelea en la calle por una botella o por un cartón. Se suman muchos jóvenes porque la situación económica es difícil para todos”, expresó.

Desde Coresa destacan que la organización colectiva ha permitido avanzar en el reconocimiento de los recuperadores urbanos como trabajadores esenciales para el sistema de reciclaje.

Noelia Ibarra, integrante de la organización, recordó que la experiencia comenzó hace varios años junto a estudiantes universitarios y fue consolidándose dentro del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), que nuclea a distintos sectores de la economía popular.

“Uno de nuestros principales objetivos es organizar a los trabajadores de la economía popular y promover la inclusión de quienes históricamente estuvieron invisibilizados”, explicó.

La dirigente resaltó que, a pesar de las dificultades, la organización logró importantes avances en los últimos años, entre ellos la puesta en funcionamiento de una planta de reciclado, la incorporación de maquinaria y la recuperación de un camión que resulta fundamental para el trabajo cotidiano.

UNIVERSIDAD PÚBLICA, AMBIENTE E INCLUSIÓN
Para los referentes de Coresa, la articulación con la Universidad representa mucho más que una acción ambiental. Se trata también de una herramienta para construir reconocimiento social y dignificar el trabajo de cientos de familias.

“Hoy nos sentimos guardianes del medio ambiente”, afirmó Ordóñez. “Antes muchos se sentían señalados por ser cartoneros o cirujas. Ahora vemos que hay instituciones que nos acompañan, estudiantes que se comprometen y una comunidad que empieza a valorar nuestra tarea”.

En ese marco, la renovación del convenio entre la UNSE y la Asociación Civil Comunitaria de Acción y Trabajos Independientes Horizontes consolida una experiencia que vincula educación pública, cuidado ambiental e inclusión social, fortaleciendo el rol de los recuperadores urbanos como actores fundamentales para la construcción de una ciudad más sustentable.

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