Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
¡Qué triunfazo, señores! Se ganó como se ganan los partidos de copa: sufriendo, sin que te sobre demasiado, metiendo y aprovechando alguna de las pocas opciones que se generan. Central Córdoba hizo los deberes y venció por la mínima a un Lanús que se fue masticando bronca. La próxima semana se define la serie en el Sur del Gran Buenos Aires.
Con la vuelta de Gómez a la titularidad y con Verón como centrodelantero, el Ferroviario se vio sorprendido por un incisivo Lanús. El conjunto de Pellegrino realizó un efectivo pressing sobre los locales y en esos primeros minutos no dejaron progresar al dueño de casa. Después del penal a Besozzi que fue anulado por el VAR por un offside previo, el partido cayó en una monotonía, aunque siempre el Granate se mostró más peligroso.
La atajada de Aguerre sobre Aquino es la mejor que tuvo el golero desde que está en el club. En tanto, Losada no tuvo trabajo ya que el conjunto santiagueño no fue claro en el último tercio. El tridente Besozzi, Godoy y Perelló sólo mostró insinuaciones, mientras que a Verón no se lo vio cómodo jugando de espaldas al arco. Dentro de un trámite parejo, fue a Lanús al que lo vio con mayor estructura como equipo.
En el 2T, el desarrollo venía siendo similar, aunque con un Central acercándose más al arco visitante. Córner, cabezazo para bajarla y gol. Así también se ganan partidos, más aun contando con un Verón que tiene una entrañable amistad con el gol. El 1 a 0 obligó al Granate a no ser tan compacto; Pellegrino metió cambios que estiraron al equipo para lograr mayor verticalidad, pero Abascia y, sobre todo Aguerre, tenían otros planes. Aguantó el Ferroviario con más ímpetu que orden, y con una línea de 5 que tampoco garantizaba mantener el resultado. El pitazo final provocó un desahogo generalizado.
Lo de Central Córdoba en el plano internacional no deja de sorprender: 5 partidos invicto de local y 3 triunfos en 4 cotejos fuera de casa. Números que demuestran la fortaleza del equipo en Santiago y que afuera hace daño. Mas allá de eso, la llave quedó abierta y para pasar a Cuartos de Final habrá que hacer un partido perfecto. La Fortaleza granate será un hervidero y reclamarán hasta los laterales. No hay que entrar en esa, el Ferroviario ya le demostró al continente que, con humildad y en silencio, está escribiendo su propia historia. Si otros prefieren llorar, que lloren.
