Las celebraciones de fin de año son sinónimo de encuentro familiar, mesas llenas de comida y largas filas de personas de distintas edades. Representan un momento de reencuentro con los más cercanos para festejar la llegada de un nuevo año, nuevas oportunidades, celebrar la vida y recordar a quienes dejaron un lugar vacío pero viven en el corazón de sus seres queridos. Navidad y Año Nuevo representan unión y emoción.
Es en este marco que miles de personas de distintos puntos del país y del mundo regresan a la provincia para disfrutar de estas fiestas en el lugar que los vio nacer.
Las terminales de ómnibus de Santiago Capital, La Banda y distintas ciudades del interior, como así también la histórica estación de trenes de la “Cuna de Poetas y Cantores”, se ven colmadas de personas que se funden en un cálido abrazo que borran cualquier tiempo y distancia.
Las calles y veredas tienen otro color. Familias enteras permanecen en las veredas hasta altas horas de la madrugada, no solo motivadas por las altas temperaturas, sino también para “ponerse al día”, recordar viejas anécdotas y por qué no, crear nuevas.
No faltan las reuniones de amigos en las que las risas son una constante. Para beneficio de los comerciantes, el centro comercial se ve colmado y los bares y confiterías trabajan con gran fluidez.
La familia reunida siempre es una ocasión especial y los santiagueños saben valorar estos momentos.
