Por el Gringo Ceballos
Especial para NOTICIAS DEL ESTERO
Central Córdoba perdió su tercer partido consecutivo y el séptimo en el Torneo Apertura. Esta vez su verdugo fue Vélez, que le hizo precio y sólo ganó por un gol. Con este resultado el Fortín es el único puntero de la Zona A.
Esta vez Pusineri plantó un 4-4-2 con Barrera jugando más adelantado por izquierda. El equipo mostró buenas intenciones desde el arranque, pero Vélez en la primera profunda anotó a través de García. A pesar de ello, el Ferroviario siguió intentando, sin tanta claridad, pero con empuje, y desperdició alguna que otra opción para empatarlo. El conjunto de Guillermo tuvo chances de ampliar, pero en el desarrollo general lo de Central fue aceptable (tomando en cuenta como venía).
Ya en el 2T, Central volvió a ser el Central que dirige Pusineri. Un equipo sin brújula, sin alma y ampliamente dominado por el rival. De la mano de Andrada -enorme futuro- y Valdés, el Fortín generó innumerables chances de gol. La falta de puntería y las salvadas de Aguerre mantuvieron vivo al Ferroviario, pero solo en el resultado, porque en el juego las diferencias eran gigantes.
Párrafo aparte para las variantes que presentó el conjunto santiagueño. Laprida, Flores y Iacobellis no le dieron ni fútbol ni rebeldía al equipo. Mientras Vélez seguía errando goles, Central lo veía cada vez más lejos a Montero. Otra vez la terminó sacando barata y no fue goleado porque los de Liniers no estuvieron finos.
Central Córdoba está generando una sensación fea, la de saber que va a perder la mayoría de los partidos. Y es la peor sensación que un hincha puede tener: sentir que su equipo no compite. Al plantel magro que tiene se suma un entrenador que lo empeora fecha a fecha. En lo dirigencial hay cortocircuitos que más temprano que tarde van a generar un incendio. Las malas decisiones cimentaron este presente indigno, entre ellas, que Pusineri sea el entrenador. Obviamente el DT no es el único responsable, pero de algo hay que estar seguro: él no es la solución.
