Quienes conocen a Katia Araujo y Claudio Epeloa saben que optaron un estilo de vida saludable para su pequeño hijo, Salvador. Al igual que muchas familias santiagueñas eligen alimentarlo con productos sanos, orgánicos y elaboraciones propias que favorezcan su crecimiento, además de juegos y propuestas que impulsen su desarrollo cognitivo. Esta convicción los llevó a organizar un “cumpleaños saludable”, un festejo hecho con mucho amor que se desarrolló con rotundo éxito.
El pasado sábado, Salvador cumplió sus dos añitos y sus padres le organizaron una fiesta con un menú altamente nutritivo: a los chicos les sirvieron choclos, tomates cherry, licuados, frutas, galletitas de avena, tutucas y cereales mientras que los más grandes degustaron budines integrales de avena, anillos de naranja, alfajores de maicena integrales, budines de algarroba y de manzana con avena y canela. Entre lo salado, sirvieron pollo con mayonesa casera. Había gaseosas pero muy pocos invitados optaron por abrirlas. Pero esto no fue todo, ellos mismos hicieron la torta para evitar el exceso de azúcar.
“La verdad fue un éxito porque todos los niños probaron nuestras elaboraciones. A veces es más fácil abrir una bolsa de chizitos o servir panchos y hamburguesas pero en mi caso, todos comieron muchísimo, inclusive los adultos, que pedían choclos y tomatitos”, explicó Katia a Noticias del Estero.
Si bien en la provincia no es frecuente encontrar cumpleaños de estas características resaltó que “deberían hacerlo. Muchas veces cuando los niños van a fiestas pensamos que esperan golosinas, gaseosas y comida pero no es así. Empecé con esto en su primer año, lo continué en este y no me arrepiento, estoy muy feliz”. Desde su lugar motivó a que más personas se sumen a esta iniciativa porque “los chicos prefieren y eligen comida real, porque ellos van a comer lo que nosotros les ofrecemos, por eso es tan importante que incorporemos este hábito”.
Katia pertenece a una tribu de mamás en donde adquirió “mucha información, entre ellas sobre un método que se llama Baby led weaning, que es básicamente libre de papillas que se enfoca en la autorregulación del niño, respetar su hambre y obviamente, nosotros debemos predicar con el ejemplo”.
“Fue una experiencia hermosa que culminó con un proceso de luchar en contra de muchos comentarios, como por ejemplo que soy exagerada o extremista; por ahí uno cuando tiene cierta información que la gente desconoce o cuando se hace algo diferente a lo tradicional rompiendo paradigmas, tocamos el ego de otras personas que no pueden ver más allá de lo que conocen” reflexionó la joven de 27 años.
En muchos casos, le es difícil luchar contra la industria y lo culturalmente establecido aunque no pierde el entusiasmo y confía en su decisión. “Ellos, al estar en pleno desarrollo necesitan alimentos primos, integrales que los nutran. Yo nunca le compro golosinas o cosas con azúcar pero nunca se lo niego, prefiero que estas cosas las descubra, pero afortunadamente no le gustan porque siempre se alimentó de agua y teta, son las opciones que elige, porque él lo hace. Yo confío en la alimentación de mi hijo, confío en los niños y sobre todo en esto que se construye desde la casa”.
Luego del rotundo éxito sus amigos y familiares la alientan a impulsar un proyecto que extienda estas comidas en todos los cumpleaños. Si bien no lo descarta, por el momento disfruta de elaborar comidas y postres para los pequeños invitados que siempre la visitan para jugar con Salvador, entre los que se encuentran budines, leches vegetales y chocolatadas. “Las mamás están agradecidas porque después piden esto en sus casas, ellos me conocen como ´la mamá que hace comidas saludables que no hace doler la panza ni los dientes´”, cerró entre risas.




